Normalmente no hago esta clase de cosas

April 26, 2006

DESDE EL OSCURO LABERINTO

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I

Pero, ¿por qué se acaba de estrellar Martín de la Concha?, ¡si hace tan sólo un par de horas estuvo departiendo tranquilamente con Amparito!, ¿no es injusto que aquel paro cardiaco, tan inminente desde hacía tiempo, lo alcanzara justamente en la carretera?, sí, pero el corazón es traicionero, sobre todo si es de Martín de la Concha, ¡mira que sacar todo el dinero del banco para luego huir a la frontera!, si, ese era un plan mezquino, pero funcional y práctico, después de brindar gozosamente con su esposa y una copa de cognac adulterado, la conciencia dicta una orden, que en esta ocasión ha sido la de escapar, junto a su pequeño helecho y sus últimos diez mil dólares.

II

-¿Cómo que no puedo pasar?, ¡traigo prisa!-. Le grita desesperado Martín de la Concha al agente que realiza un retén cerca del lugar donde su Grand Marquis 1992 se ha estrellado contra un árbol; el tránsito no se percata sus gemidos, es obvio, los muertos no hablan ni son escuchados; parece que no hay duda, Martín de la Concha está muerto, pero, ¿por qué?, ¿no ha sido él la persona más buena y decente que podía ser?, ¿no hacía visitas a los orfelinatos durante la navidad?, ¿no pagaba a tiempo sus impuestos?, ¿no les regalaba una botella de brandy a los empleados de limpia cada año nuevo?, sea como sea, ahora todo ha quedado atrás.

III

Martín de la Concha gustaba de cuidar plantas, todos los días se levanataba y se dirigía a su helecho, le limpiaba las hojas y le quitaba el polvo a su maceta. Sí, como padre era sobreprotector, “el que no tenga hijos, que tenga plantas”, decía, y es por eso que para esa huída se había llevado a su chiquirrinín, (¡chiquirrinín!, ¡chiquirrinín!, ¿quieres más agua, chiquirrinín?), esa planta que su esposa odiaba tanto; por eso lo había invitado a comer, por eso le había preparado esa copa de cognac sospechosamente turbio, con la cual poder llevar a cabo la ejecución de esa idea con la que ella, Amparito de de la Concha, había despertado por la mañana (si no mato al helecho, mato a Martín).

IV

Entre los restos mortales e incomibles de ese delicioso filete mignon y los exóticos aromas de las digestiones difíciles, Amparo y Martín levantaron esa tarde sendas copas de cognac y se desearon salud, en un momento en que se ocultan los intereses que hay detrás de la cordialidad; Martín no sabe cómo decirle a su esposa que se ha enamorado de otro helecho y quiere llevarlo a casa; Amparo no sabe como decirle a su maridín que está preocupada porque esa tarde lo va a matar porque simplemente ya no lo aguanta ni a él ni a su terregoso hijo, y ha olvidado cual de las dos copas contiene el cianuro potásico; pero, en fín, hay momentos en los que sólo se puede reir y decir ¡Salud!.

V

Vale la pena mencionar aquel momento glorioso en que ambos, como en sus buenos tiempos, volvieron a jurarse amor para toda la vida para después saborear placenteramente de los soberbios platillos servidos. Amparo observa el juego que hace la garganta de Martín cuando traga el contenido de su cáliz, porque con su maridito fuera de circulación podrá tomar el dinero del seguro y disfrutar de sus anheladas vacaciones en la Costa Azul, finalmente, cuando vuelve a dirigirle la mirada a Martín, éste coloca su copa vacía en la mesa, junto a su plato.

VI

Entonces, analiza el fondo de su copa y se preocpua al observar fríamente los restos del líquido, el extraño gusto amargo que paladea y la sensación de que Martín ha escapado por la puerta de sevicio que se encuentra al lado de los baños del restaurante con la intención firme de desaparecer cuanto antes, le hace pensar que tal vez algo ha fallado en su plan.

VII

Como que había observado las intenciones de su mujer desde un principio, así de seguro estaba de lo que podría haber pasado esa tarde, había visto la malicia bailar en las pupilas de Amparito, por eso decidió ir al baño un momento, para tranquilizarse, para aclarar las ideas, entonces, en el camino, a través de las ventanas del corredor turquesa de la sala de los sanitarios, vio su vehículo, brindándose a su perplejo propietario desde el estacionamiento, ofreciéndole la oportunidad de huir y salvarse, junto con su helecho, por supuesto, de aquella bestia, de esa arpía psicópata en que se acababa de convertir su esposa, por lo que decidió seguir sus instintos: salió por la puerta de servicio, montó su automóvil, fue a su casa, recogió a su única razón para vivir, fue al cajero y tomó carretera.

VIII

Con su preciado y clorofílico acompañante en el asiento de al lado, Martín de la Concha, parte rumbo a un destino desconocido, pero que espera que sea lejano y seguro, para así comenzar una nueva vida llena de oportunidades, satisfacciones y helechos, sí señor, la fortuna lo ha colocado en un punto central, y sería imperdonable desaprovechar la oportunidad, en ese preciso y mágico momento, por la carretera y dirigiendo su bólido ’92 hacia la libertad, un árbol no parece tener gran importancia, y menos para un hombre que es tan libre que puede darse el lujo de desobedecer reglas de tránsito elementales y salirse la carretera en medio de un infarto masivo.

IX

-¡Martín!, ¡oye!, ¡vamos, despierta!, ¡tenemos que movernos muy rápido para poder alejarnos cuánto podamos!, ¡mira, hasta la policía acaba de llegar!, ¡en serio que tus distracciones no pueden dejar nada bueno!-exhorta Martín de la Concha al Martín de la Concha que se halla boca abajo, sobre el volante de su auto; las cosas son ahora muy distintas, los espiritus condenados no tienen oportunidad de salvación y, aunque Martín es un buen hombre que siempre visita los orfanatos haciendo obras de caridad cuando puede, paga puntualmente sus impuestos y provee generosamente de su dotación navideña de brandy a los recogedores de basura, se ha olvidado de lo más importante: ¡no le ha puesto agua a su chiquirrinín!.

Podemos decir que, simplemente, ha cometido uno de los peores crímenes que un padre puede cometer contra su hijo, la negligencia a ese extremo puede y debe castigarse ejemplarmente, pero ahora ya no importa, también diremos que las prisas en esta ocasión se explican por el temor que inspira la certeza de que la vida corre peligro, el hombre que dijo, para excusar la estrechez insólita de su uretra que quién no tenga hijos, mejor que tenga plantas, ha faltado (y lo hará por los siglos de los siglos) a su responsabilidad como padre de esa pobre plantita a la que ha secuestrado como parte de un ominoso plan para huir sin huella, es por eso que ahora, al morir, se ha quedado atorado en esa terrible duda, ¿a dónde ir?.

X

Martín de la Concha Honrubia, licenciado en Derecho y defensor de la vida de las plantas, existe, aunque ya no sin el envoltorio del cuerpo material, en medio de la vida y de la muerte, sin saber qué es peor, si haber trastocado su existencia y su destino al huir del lugar donde su esposa perecería lastimosamente entre la frustración inconmensurable que sólo provoca un intento malogrado de homicidio, o haber sacado, sin darle de comer a su hermoso helecho de la casa donde había vivido tantos años venerándolo, para después olvidarse de la trastornada Amparito que en estos momentos habría estar seguramente, carcomiendose por el odio, la impotencia y la copa de cognac que definitivamente le ha sentado mal.

Tal vez ambas cosas sean igualmente graves, pero ahora, ese oscuro laberinto ético de contradicciones, indecisoines y desesperación se encuentra resumido ante los ojos de Martín de la Concha en la inexpugnable soledad de la carretera larga y sinuosa en la que se encuentra, destruido, paralizado y rodeado por paramédicos y policías ineptos, porque, a la muerte del mundo de la materia tal como lo conocemos, solo puede seguir el desasosiego del que se sabe pérdido en la confusión para toda la eternidad.

ALGO SOBRE MI IX

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How evil are you?

You are Fascist

What: Fascism

Where: At the distant bottom-right of the politcal spectrum

How: Fascism supports total civil opression, particularly for minorities, who were prosecuted. However, it does open up to a free market. It has been attempted and failed in countries including Italy, and socialist version of it called Nazism was tried in Germany.

What political extremity are you?

Taurus Man
Heterosexual

He seeks tenderness, and he longs for patient understanding in the bedroom. Taurus is a slow, meditative lover who, when allowed to be his lolling best, is uncommonly capable of sustaining marathon sex sessions. He will let himself be actively adored for hours, just as he’ll roll around letting slip certain bits of him- fingers, tounge, phallus � into any place warm and welcoming. He loves to taunt and tease his lover, increasing her literal devotion, if not her outright desparation, for his body- offering her only subtle and brief stimulation as will drive her into action, seeing her beg and indeed grab for what she wants from him. He is an sensualist not an eroticist, and he doesn’t go in for elaborate scenes or fantasies. Group sex, especially, is too impersonal and thus a major turnoff to him: unless, of course, it’s an intimate menage a trois with two women going at it to please him sensually. Being nearly fetishistic about all things feminine, the mere idea of two similarly inclined, succulent girls expressing mutual delight in his presence privides almost more tingle than he can take. He may also have a big girl fantasy, more likelyto be turned on by �fat chicks�. Moreover he is the preeminent cross dressers of the zodiac. The best part of waking up with a Taurus male in your bed is that, he naturally understands what women wants. Given time and patience, he’ll eventually get around to doing everything one could ever hope to have done. Taurus man is a clitoral connoisseur whose tounge tends to be as lovingly long as a certain other sizable part of his anatomy. Taurus loves women � But being so naturally empathetic to females does have distinct disadvantages to a partner. He may too easily fall into extracurricular sexual relationships.

Straight turn-ons: Older, dominant females, dark features, asian women, round, solid bodies, short hair, epic foreplay, slow, sleepy sex, gymnasts, dancers, (passive) body worship, exhibitionism, teasing, (passive) seduction, humiliation, married women, cuckolding other men, gigolo role-play, (passive) anal play, (passive) b+d, hairy bushes, cuddling, caressing, wearing panties, stockings, garters, food, drink, substances, bisexuality

Homosexual

Just as cross dressing is common place among straight Taureans, gender bending is also common among gay men of the sign. He generally wants a mate with whom he can share a sensually fulfilling lifestyle- one that would include a quality home, filled with beautiful furnishings, regular luxury vacationing, preferably with the same comfy circle of friends. Unlike other gay men who also bond better with female friends, Taurus doesn’t play a wifey role in his own relationship. In fact, he tends to take on a more stereotypically husbandlike or fatherly position in partnerships. He is a real nurturer and enjoys imparting advice to an often younger, less experienced lover. Because he lives on such a sensual level, where the graphic physicality of sex doesn’t always fully enters his mind anyway, an emotional attachment to a member of the opposite sex could lead him down that particular garden path. Meanwhile, his sexual behaviour with men is generally straightforward and psychologically uncomplicated. He likes to be in charge, but not so as to ever dominate; rather, he enjoys physically demonstrating to his lover the pleasure that can be derived via being topped by a passionate, yet tender lover. Taurus can be seen as passive top, often preferring to be sat on, doing his partner from below. He enjoys someone seemingly grovel at his feet- or balls or ass. Role playing is a bore for the bull; and adding a third male party into the mix is usually out of the question, for the gay Taurean male is especially jealous and possessive.

Gay turn-ons: Pretty boys, dark hair, clean-cut looks, smooth bodies, stomachs, necks, ears, wining and dining, (passive) body worship, mutual oral, deep massage, friction, rubbing, tounge baths, (passive) analingus, (passive) lite b+d, straight, married men, business suits, boxer shorts, cross dressing, stripping, homemade porn, cigars, body art, piercings, nibbling, biting


My test tracked 2 variables How you compared to other people your age and gender:
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You scored higher than 0% on Sex
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You scored higher than 6% on Starsign
Link: The Sextrology Test written by KamikazeParrot on OkCupid Free Online Dating, home of the 32-Type Dating Test
“You’re kinda cute!”
You are 31 fuckable!
Ok, so you can attract a few people. But, don’t get too cocky. I said a few! Not many people have erotic thoughts about you. Perhaps it’s because you’re too hard-to-get. Ya know, have high standards and live in a fantasy of everything being perfect and grand. Well, it’s not that way, sweetie! Perhaps it’s because you’re too shy. Ya know, shy can be cute, but it can also be annoying. If you’re always nervous and insecure, it’s hard to see you as much else. Be bold! Be sexy!


My test tracked 1 variable How you compared to other people your age and gender:
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You scored higher than 0% on humpers
Link: The how fuckable are you? Test written by ShizzleBitch on Ok Cupid, home of the 32-Type Dating Test
Curvy and Naughty
Raw score: 66% Big Breasts, 50% Big Ass, and 32% Cute!


Thanks for taking the T and A and C test! Based on your selections, the results are clear: you show an attraction to larger breasts, larger asses, and sexier composures than others who’ve taken the test.

Note that you like women overall curvier than average.

My third variable, “cuteness” is a mostly objective measure of how innocent a given model looked. It’s determined by a combination of a lot of factors: lack of dark eye makeup, facial expression, posture, etc. If you scored high on that variable, you are either really nice OR you’re into deflowering teens. If you scored low, you are attracted to raunchier, sexier, women. In your case, your lower than average score suggests you appreciate a sexier, naughtier look. Kudos!

Recommended Celebrities: Supermodel Laetitia Casta and Actress Angelina Jolie.


My test tracked 3 variables How you compared to other people your age and gender:
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You scored higher than 85% on tit-size
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You scored higher than 58% on ass-size
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You scored higher than 2% on cuteness
Link: The Tits, Ass, and Cuteness Test written by chicken_pot_pie on Ok Cupid, home of the 32-Type Dating Test
The Girl Next Door
54% Sexy-Cute, 55% Dark-Light, 58% Artsy-Stylish

Cute, neither Dark nor Light, and neither Artsy nor Stylish. This sounds like a blah category, right? Oh, my, no. The Girl Next Door has been the subject of more dirty fantasies than you could possibly count. She’s so sweet, and innocent, and infinitely corruptible. Every morning you glance out your window hoping she’ll have forgotten to draw the blinds. You may feel bad about it, but you know you’ll be doing it again tomorrow.

If you liked my test, Please rate it highly! Thanks!

Also, make sure to check out my Beautiful Faces Test if you haven’t already.

See All The Categories

Sexy Dark Artsy The Goth Girl
Sexy Dark Not Artsy or Stylish The Brooding Poet
Sexy Dark Stylish The Mistress
Sexy Not Dark or Light Artsy The Hippie Chick
Sexy Not Dark or Light Not Artsy or Stylish The Hot Friend
Sexy Not Dark or Light Stylish The Sorority Girl
Sexy Light Artsy The Actress
Sexy Light Not Artsy or Stylish Your Friend’s Sister
Sexy Light Stylish The Prom Queen
Cute Dark Artsy The Suicide Girl
Cute Dark Not Artsy or Stylish The Bad Girl
Cute Dark Stylish The Bettie Page Girl
Cute Not Dark or Light Artsy The Art Student
Cute Not Dark or Light Not Artsy or Stylish The Girl Next Door
Cute Not Dark or Light Stylish The Debutante
Cute Light Artsy The New Age chick
Cute Light Not Artsy or Stylish The Favorite Friend
Cute Light Stylish The Cheerleader


My test tracked 3 variables How you compared to other people your age and gender:
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You scored higher than 49% on Sexy-Cute
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You scored higher than 50% on Dark-Light
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You scored higher than 68% on Artsy-Stylish
Link: The Your Type of Girl Test written by dgc20e on OkCupid Free Online Dating, home of the 32-Type Dating Test
Outcast Genius
91 % Nerd, 86% Geek, 73% Dork
For The Record:

A Nerd is someone who is passionate about learning/being smart/academia.
A Geek is someone who is passionate about some particular area or subject, often an obscure or difficult one.
A Dork is someone who has difficulty with common social expectations/interactions.

You scored better than half in all three, earning you the title of: Outcast Genius.

Outcast geniuses usually are bright enough to understand what society wants of them, and they just don’t care! They are highly intelligent and passionate about the things they know are *truly* important in the world. Typically, this does not include sports, cars or make-up, but it can on occassion (and if it does then they know more than all of their friends combined in that subject).

Outcast geniuses can be very lonely, due to their being outcast from most normal groups and too smart for the room among many other types of dorks and geeks, but they can also be the types to eventually rule the world, ala Bill Gates, the prototypical Outcast Genius.

Congratulations!

Also, you might want to check out some of my other tests if you’re interested in any of the following:

Buffy the Vampire Slayer

Professional Wrestling

Love & Sexuality

America/Politics

Thanks Again! — THE NERD? GEEK? OR DORK? TEST


My test tracked 3 variables How you compared to other people your age and gender:
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You scored higher than 98% on nerdiness
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You scored higher than 99% on geekosity
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You scored higher than 99% on dork points
Link: The Nerd? Geek? or Dork? Test written by donathos on Ok Cupid, home of the 32-Type Dating Test
Jessica Alba
46% Eyes, 33% Nose, 38% Mouth, 70% SexyCute

You seem to like small features and a sense of cuteness. Jessica Alba is pretty tiny, and so are her features (altho her lips almost count as big). She can be hot, but even in roles like Nancy the Stripper in Sin City, she has an inherent cuteness that can’t be hidden. Not an Alba fan? There are others who fit the bill.

Similar: Alexis Bledel, about a billion Japanese pop stars…

If you liked my test, please remember to give it a decent score, and of course I’m always happy to hear feedback. Thanks!

Also, you could check out my Your Type of Girl Test.


My test tracked 4 variables How you compared to other people your age and gender:
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You scored higher than 17% on Eyes
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You scored higher than 24% on Nose
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You scored higher than 17% on Lips
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You scored higher than 82% on SexyCute
Link: The Beautiful Faces Test written by dgc20e on OkCupid Free Online Dating, home of the 32-Type Dating Test
The Gay
Stand up and be heard! You’re 52% gay!
You’re gay! Deny it if you want, but it’s all too clear. Our advice: embrace it. You aren’t going to get away from this one.


My test tracked 1 variable How you compared to other people your age and gender:
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You scored higher than 74% on homopoints
Link: The Am I Gay? Test written by alone2gether on OkCupid Free Online Dating, home of the 32-Type Dating Test
The Expatriate
Achtung! You are 23% brainwashworthy, 40% antitolerant, and 14% blindly patriotic
Congratulations! You are not susceptible to brainwashing, your values and cares extend beyond the borders of your own country, and your Blind Patriotism does not reach unhealthy levels. If you had been German in the 30s, you would’ve left the country.

One bad scenario — as I hypothetically project you back in time — is that you just wouldn’t have cared one way or the other about Nazism. Maybe politics don’t interest you enough. But the fact that you took this test means they probably do. I’m gonna give you the benefit of the doubt.

Did you know that many of the smartest Germans departed prior to the beginning of World War II, because they knew some evil shit was brewing? Brain Drain. Many of them were scientists. It is very possible you could have been one of them.

Conclusion: born and raised in Germany in the early 1930’s, you would not have been a Nazi.

The Would You Have Been A Nazi? Test
- it rules -


My test tracked 3 variables How you compared to other people your age and gender:
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You scored higher than 12% on brainwashworthy
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You scored higher than 65% on antitolerant
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You scored higher than 7% on patriotic
Link: The Would You Have Been a Nazi Test written by jason_bateman on Ok Cupid, home of the 32-Type Dating Test
Edward D. Wood, Jr.
Your film will be 50% romantic, 23% comedy, 37% complex plot, and a $ 22 million budget.
Ed Wood will get your film done waaaaay under budget, and will likely make it into a classic film of all time — for all the wrong reasons. Let’s face it, your life isn’t terribly exciting to begin with, and it needs some camping up. His resume includes classics such as Plan Nine From Outer Space and Glen or Glenda? He’s not afraid to tackle controversial topics, and may insist on portraying a transvestite in your film — even if you’ve never seen a transvestite before. He was immortalized in the Academy Award winning Tim Burton film, Ed Wood — go see it.


My test tracked 4 variables How you compared to other people your age and gender:
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You scored higher than 39% on action-romance
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You scored higher than 6% on humor
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You scored higher than 53% on complexity
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You scored higher than 6% on budget
Link: The Director Who Films Your Life Test written by bingomosquito on Ok Cupid, home of the 32-Type Dating Test

Sí, este soy yo. Curioso, muy curioso…

April 11, 2006

MI PASEO EN ECOTAXI

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El viento helado de la mañana sirve para recordar nuevamente que un día más ha comenzado y que la calidez de la cama está ya muy lejos, tanto que probablemente no se regresará a ella tal vez hasta la medianoche, la neblina empieza a disiparse y los movimientos se aceleran desquiciantemente: en el universo compacto del Tsuru parece concentrarse la febril actividad en que la ciudad se sumerge y el pasajero llega preguntarse si todo aquello tendrá algún sentido justo en el momento en que una voz que se juraría ininteligible brota estrepitosa, imperativa, del radiolocalizador y el ecotaxista responde con algunas claves numéricas entre las que de vez en cuando se alcanzan a distinguir palabras sueltas como “central”, “adelante”, “pasaje” o “directo” incrustadas en medio de los chistes locales con que los choferes se entretienen añadiéndole detalles y chismes sostenidos cual culebrones durante varias jornadas y a los que el pasajero puede hallarles cierto sentido sólo después de haberse subido más de dos veces y haber trabado conversación con el encargado del volante.

Siempre hay algo para contar de la operadora central o del otro Ecotaxi al que se acaba de rebasar por el carril derecho, y aún más quedaría por decir de “aquel compa de la bicicleta, ¿lo ves?, ese traía unas broncas pesadas con la placa, lo tenían fichado, pero luego se metió a trabajar con ellos y ni quien le diga nada” o de “esa gente que no sé qué gana con pitar si está el semáforo en rojo…” pero no falta nunca la dama en minifalda que desvía las charlas hacia otros tópicos todavía más modestos…

Este ecotaxista decide encender un cigarrillo y abre la ventana, el pasaje comienza a congelarse bajo el sol indeciso de cuarto para las siete pero, ¿acaso alguien tendría derecho a decir nada a despecho del taxímetro que continúa corriendo implacable?, estos pequeños detalles son los que hacen agradable cada momento, son los matices que le dan a la vida un pretexto para alejarse de la mecanicidad que en esta ocasión se antoja deliciosa deslizándose con aroma a tabaco mentolado sobre el brilloso tablero de controles, y hay en tal escenario una conjunción de olores y texturas convertidas en sustancia que inevitablemente se vuelven parte del paisaje: quien haya tenido que tomar un Ecotaxi para seguir una misma ruta durante varios días sabrá que el camino es propenso a transformarse en una obra plástica que requiere del olor y los ruidos del vehículo para funcionar como un concepto único, la suavidad del espacio diminuto pero suficiente puede ayudar a aclarar el pensamiento y ahuyentar la modorra.

Hace algunos años colgaba del espejito retrovisor un gafete luciendo una fotografía en tono sepia y un nombre que sonaba a extranjero, ahora todo es tan minimalista que ni siquiera hay nada en el platito para monedas junto a la palanca de cambios. Los ecotaxistas son hombres preocupados por el futuro de sus hijos, más allá de cualquier complejo de clase o postura filosófica que deba descifrarse en un contexto sociológico, el deseo más simple y ferviente es el de ver a los hijos cursando la universidad, convertirse en ciudadanos de provecho y mantener en buenas condiciones a sus familias, y no es porque el Ecotaxi no sea un oficio digno de transmitirse a las generaciones por venir, “n’ombre, si se saca buena lanita, con esto de que somos comisionistas podemos programar bien la economía y así está re suave”, no, es simplemente que allá afuera cada vez hay más espacios para desarrollarse, donde los jóvenes de ahora pueden demostrar sus capacidades en igualdad de condiciones: “en la vida no hay nada como estudiar, todo lo que puedas aprender, aprovéchalo”, de manera que las historias sobre carreras universitarias truncadas no son escasas y saben mejor salpimentadas con un buen consejo sobre familia y moral.

Esta filosofía caminera suele ajustarse a cada persona que el chofer conoce dependiendo de la facha de cada quien y hasta la mesera sexy que se acaba de recoger espontáneamente antes que al cliente (“nomás va aquí a los mariscos, jefe, es rapidito, ¿le da chance?”) puede alzar la voz para opinar, pues, más allá de su función como medio para acortar distancias, el Ecotaxi es tanto válvula de escape como confesionario íntimo, y su capacidad para inducir un estado de relajación e introspección que a veces rayas en el embotamiento es un factor de peso a la hora de promocionarlo como seguro y confortable; se trata de una experiencia democrática al alcance de casi todos los bolsillos.

Aumenta la velocidad y el pasajero no se habrá percatado cuando el Eco haya dado una vuelta en U prohibida y, escoltado por una patrulla que acaba de activar la sirena, enfile rumbo a la marisquería a donde se dirige la joven, quien se baja a toda prisa y sin despedirse. El ecotaxista gruñe y abre la guantera, rebusca entre los papeles y sólo encuentre publicidad, ofertas caducadas, mil basuritas, el patrullero ha descendido de su unidad pero espera a que el chofer abra la portezuela del Tsuru y vaya a su encuentro con su cartera en mano, dialogan, discuten, el tráfico está demasiado congestionado como para que ningún cafre se tome a la ligera las más elementales reglas de vialidad, algunas sonrisas, soslayos filtrados por los indiscretos espejos laterales, los dos hombres se separan y el universo comienza a recuperar su equilibrio entre las arrugas de un billete de cincuenta pesos (para las sodas…), detrás del carro oficial arranca el Ecotaxi y mientras retoma la calzada hacia su destino original el aromatizante con forma de pino colgado de la palanquita de cambio de direccional da brincos y se cae para ir a dar bajo el asiento del conductor.

April 10, 2006

MI PEQUEÑO DEPOSITO DE FETICHES TOKYOTAS XXXVIII - Issey Miyake

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Issey Miyake habla un francés fluido sin acento que aprendió en París en los años 60. Nacido en 1938 en Hiroshima (Japón), este licenciado de la Tama Art University de Tokio descubrió el París deslumbrante de la moda por las revistas de sus hermanas, antes de comenzar sus estudios en la Cámara Sindical de la Costura en 1965, y de convertirse en el ayudante de Guy Laroche y después de Givenchy. “En París no podía imitar a nadie, elegí ser yo mismo”, recuerda el creador. “Los acontecimientos de Mayo del 68 me ayudaron a ver claro en mí mismo y a afirmarme” (Issey Miyake, ed. Assouline, París). De estas contradicciones entre las rígidas reglas del mundo de la moda y los afanes de la rebelde juventud haría un estilo. Crea su marca en Japón en 1970 y decide desfilar dos veces al año en París, donde instala sus locales en la Plaza de los Vosgos, en 1973. Su moda es testigo de una aguda conciencia de su tiempo, en busca de movimiento.

El arte textil no pocas veces se toma como arte menor, tanto en la tradición como en la actualidad. Ante la obra de Issey Miyake tenemos la certeza de que éste, en principio diseñador, está realizando obras artísticas. Heredero de la tradición japonesa del gusto por la suntuosidad y a la vez sencillez de telas y diseños, el resultado de su trabajo se convierte en una de las investigaciones plásticas más originales y que representan, aun sin proponérselo, muchos de los aspectos que definen la postmodernidad: se inspira en diversas culturas mostrando un acentuado interés antropológico de la significación de la vestimenta, pero a su vez muestra tanto un lado popular como culto de sus obras, pudiéndose éstas entender como revisiones pictóricas, esculturas y verdaderas presentaciones artísticas, con una carga significante solo comparable con el estatuto de obras plásticas y visuales de la actualidad.

Así la factura de las telas, su apariencia en determinados espacios creados con una cuidada luz presentan variadas imágenes donde tradición, arte, antropología, futurismo y sociología se dan la mano en narraciones visuales llenas de sorpresa, humor, emoción, confluyendo en una reinterpretación del mundo cultural.

La hibridación de estilos y la multiculturalidad están fuertemente connotadas en las tensiones color-forma que Issay Miyake expresa mostrando en su proceso de trabajo una gran integración de estrategias y lenguajes. Formas y colores que van desde la reafirmación del lenguaje natural del cuerpo humano a modo de segunda piel, pasando por la transgresión de las formas naturales creando una metamorfosis corporal que reinventa el cuerpo en nuevas formas que se alejan de lo humano para ampliarse a un sentido biológico general, pero también, sin que por ello parezca contradictorio, a la imagen de cibers de aspectos exquisitamente intemporales. El trato de las telas merece una atención especial. Es donde el sistema de apariencia cobra una dimensión de renovación de la tradición japonesa, muy rica en la observación de aspectos espirituales y sutiles de la materia en rituales de la privacidad cotidiana. La seda se sustituye por las fibras sintéticas, coincidiendo ambas en ofrecer gran cantidad de registros de las superficies que van desde el brillo a la suavidad textural de lo mate, la transparencia y la opacidad son utilizadas como contrastes significantes. El especial tratamiento de la manipulación con calor y otras técnicas de arrugado presenta una variada topografía en la que las telas por sí mismas ya tienen el valor artístico, extremo del que Issey es consciente. Realiza obras en las que presenta telas evidenciando la riqueza de las superficies en mil huellas que saturan los sentidos con gran fuerza, teniendo, por otro lado, la placidez de ser obras que, con tendencia a convertirse en una característica constante, forman unidades, familias de telas y huellas de simplicidad poética con su entorno, recuerdo de similares apariencias del silencioso arte tradicional japonés.

En el espectáculo y la puesta en escena de sus obras, aún las mas desenfadadas, alegres y de mayor corte occidental, persiste la presencia/ausencia del hombre que todavía habita el espacio que crea.

Miyake es el creador de A-POC. Una pieza de tela. La A-POC sirve para todo el mundo y por todo el mundo, se atiene a cualquier talla y no importa el sexo, la raza o la edad. Es la ropa democrática. El vestido se fabrica desde una máquina qu produce un tubo sin fin de tejido de punto. Para adaptar el tubo elástico a cada individuo basta con cortar aquí y allá, hacer un pliegue, dar dos puntos. Un fragmento para las mangas, otro para la falda o la chaqueta, otro más estrecho para los calcetines, las medias o los guantes. La gran idea de Miyake es que su idea no posee ideas. Trata de ‘hacer a la gente feliz’ liberándolos la monomanía de ser ‘yo’, a la individualización. No hay clases sociales, no hay afiliación sindical. El capitalismo ha ofrecido lo que se pedía y se ha salido con la suya. Pero Issey Miyake nos ofrece la igualación.

L’eau bleue d’issey pour homme de Issey Miyake

Diez años más tarde de su primer perfume para el hombre, llega su segunda versión masculina. Es ésta. Miyake se ha inspirado para su elaboración en dos elementos fundamentales, en los reflejos del color azul y en el agua. Dice su autor que se ha percatado, al igual que los pintores, los físicos o los fotógrafos, en la longitud de onda que produce el color, en este caso el azul y en el agua por ser un elemento precursor de la vida.

Asegura Miyake, que en este perfume, aromático y amaderado, recoge, todos los olores de la tierra cuando reposa a pleno día. Lleva el aroma chispeante de la mandarina, la nota aromática de los bosquecillos de romero y cidronela, el olor de una lágrima de resina que se escapa de un gran árbol.

Después vienen las flores, tan poco frecuentes en una fragancia masculina, como la rosa de mayo, la palmarosa, la rama de geranio, la capuchina. Contiene también jengibre y berro. En las notas de fondo sobresale el musgo, el pachulí, el sándalo y la raíz del abelmosco.

El frasco es un paralelogramo con un cono central que irradia el color azul con intensidad. Sus visos son de color plateado y el capuchón del mismo color. El conjunto es para este diseñador, como una luna que brilla sobre el agua, en una noche sin nubes. No lleva etiqueta porque dice Miyake que se reconoce el objeto por si mismo.

Ando y Miyake se unen para promover el diseño japonés

Los célebres arquitecto y diseñador de moda japoneses, Tadao Ando e Issey Miyake, colaboran en el proyecto de un centro de diseño, cuyo objetivo es promover los conocimientos técnicos japoneses en el mundo, dijeron este jueves en una rueda de prensa en Tokio.

“Desde la época de Edo, los japoneses tienen un gusto especial por el diseño y la estética, y por esta razón me pregunté por qué no había instalaciones que mostraran estos valores”, explicó Tadao Ando, Premio Pritzker en 1995, uno de los más prestigiosos de la arquitectura.

El futuro centro de diseño 21/21 forma parte de un vasto proyecto urbanístico, bautizado como Tokio Midtown, actualmente en construcción en un barrio de moda en la capital nipona, Roppongi, que estará listo para la primavera 2007.

“Hasta ahora sólo éramos una superpotencia económica. Este proyecto nos permitirá quizá convertirnos en una superpotencia del diseño, y crear una identidad de Japón en el mundo, como nación del diseño”, prosiguió Ando.

El proyecto Tokio Midtown incluirá también un edificio de 54 pisos que albergará oficinas y comercios. También se dará un amplio paso a los espacios verdes (40% de la superficie total de 10 hectáreas), reflejando una reciente tendencia urbanística en Tokio.

De un presupuesto total de 2.810 millones de euros, más de la mitad está financiado por el promotor inmobiliario Mitsui Fudosan.

La sociedad espera 25 millones de visitantes al año, lo que contribuirá así a la “influencia de la cultura japonesa en el mundo”.

J.G. BALLARD DIXIT

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*Creo en el poder de la imaginación para rehacer el mundo, para soltar las riendas de la verdad dentro de nosotros, para demorar la noche, para trascender la muerte, para congraciarnos con los pájaros, para ganarnos la confianza de los locos.

*Creo en mis propias obsesiones, en la belleza de los choques de autos, en la paz de los bosques sumergidos, en la excitación de las playas de vacaciones cuando están desiertas, en la elegancia de los cementerios de automóviles, en el misterio de los estacionamientos de muchos pisos, en la poesía de los hoteles abandonados.

*Creo en el vuelo, en la belleza de las alas y en la belleza de todo lo que ha volado siempre, en la piedra arrojada por un chico con la misma sabiduría de los estadistas y de las parteras.

*Creo en la inexistencia del pasado, en la muerte del futuro y en las infinitas posibilidades del presente.

*Creo en los próximos cinco minutos.

*Creo en la historia de mis pies.

*Creo en los dolores de cabeza, en el aburrimiento de los atardeceres, en el miedo de los calendarios, en la traición de los relojes.

*Creo en la muerte del mañana, en la fatiga del tiempo, en nuestra búsqueda de un tiempo nuevo dentro de la sonrisa de las azafatas en los ómnibus de larga distancia y dentro de los ojos cansados de los hombres que controlan el tránsito en los aeropuertos fuera de temporada.

*Creo en la imposibilidad de la existencia, en el humor de las montańas, en el absurdo del electromagnetismo, en la farsa de la geometría, en la crueldad de la aritmética, en el propósito asesino de la lógica.

*Creo en las adolescentes , en como se corrompen a sí mismas por la posición que adoptan sus largas piernas, en la pureza de sus cuerpos desarreglados, en los vellos púbicos que dejan en los baños de los telos mas infames.

*Creo en la delicadeza de los bisturíes quirúrgicos ,en la ilimitada geometría de la pantalla de cine, en el universo oculto dentro de los supermercados, en la soledad del sol, en la charlatanería de los planetas, en la repetitividad de nosotros mismos, en la inexistencia del universo y en el aburrimiento del átomo.

*Creo en la muerte de las emociones y en el triunfo de la imaginación.

*Creo en todas las excusas

*Creo en todas las razones

*Creo en todas las alucinaciones

*Creo en todas las mitologías. recuerdos, mentiras, fantasías, evasiones

*Creo en el misterio y en la melancolía de una mano, en la gentileza de los árboles, en la sabiduría de la luz.

ALGUIEN, DE NUEVO

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adopt your own virtual pet!

April 5, 2006

COCO CHANEL

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Alguna vez empecé a escribir un cuentito miserable titulado “El millón” pensando en un sólo personaje, bello y nebulosamente imponente, y después, cuando lo terminé, me di cuenta de que, como de costumbre, no me había alcanzado la fuerza para redondearlo más allá de una descripción incidental perfectamente prescindible en un punto recóndito del texto. Por eso, helo aquí presentado en el escaparate gentil de la monografía, bañado en lágrimas gloriosas.



La Revista

Chanel odiaba a su familia. “No me gusta. Se nace en ella pero no con ella. No conozco nada más espantoso que la familia”. Un desprecio que se convirtió en el motor de su triunfo: liberar a las mujeres del rígido guardarropa de la belle époque. Durante los años veinte y treinta, armada con sus tijeras, acortó faldas, desplumó sombreros, rasgó ballenas, deshizo rellenos… En su lugar, impuso el humilde vestuario de una hospiciana: los jerséis de punto de los marineros, los pantalones de los mozos de cuadra, la piel morena de las campesinas, el vestido negro de las incluseras… El uniforme de la mujer moderna, que aún perdura

Nunca escribió sus memorias. Con 80 años, sin apenas amigos, amargada y comida por la artrosis y la morfina, se entrevistó una y mil veces con periodistas para que trazaran su biografía. Con la misma energía con la que cortaba sus vestidos, el mito de la costura tejía recuerdos de la niñez frente a la grabadora. Envuelta por el humo de su cigarrillo dibujaba un padre tierno y cosmopolita, ociosas tías rentistas, brillantes mansiones de campo, eternas tardes frente al piano… Una urdimbre de fantasías con las que intentaba enterrar su verdadero origen.

Gabrielle Chanel nació en el hospicio de Saumur, el 18 de agosto de 1883, hija natural de una tuberculosa y de un vendedor ambulante, que desaparecía largas temporadas carretera adelante sin dejar más rastro que olor a alcohol, deudas de juego y sospechas de infidelidad. Con 12 años, tras la muerte de su madre, su padre la aparcó en el hospicio de Obazine. Gabrielle nunca superó aquel abandono. “Quería suicidarme. Durante mi infancia sólo ansié ser amada. Todos los días pensaba en cómo quitarme la vida, aunque, en el fondo, ya estaba muerta. Sólo el orgullo me salvó”. Un orgullo que, años después, le llevó a su venganza. Transformar su humillante uniforme negro del orfelinato en bandera del buen gusto: un Chanel.

A los 21 años, la hospiciana inició su cruzada para ascender en la escala social. Para alcanzar la meta contaba con la ayuda de su talento y de los hombres. En 1904 cambió los techos del hospicio por los artesonados del château de Royallieu, cerca de París. Durante una excursión a Vichy había conocido al oficial Ettienne Balsan, un vividor que repartía sus atenciones entre la protegida de turno y los caballos, su verdadera pasión. Gabrielle plantó allí su maletita de cartón y la recogió meses después para escapar con el gran amigo de su anfitrión, el millonario Boy Capel. En su lugar dejó una nota: “Mi querido Etienne, jamás podré devolverte la gentileza y la comodidad que me has dado”.

Boy, de origen judío; Chanel, hospiciana. Una pareja demasiado ambiciosa y humillada socialmente como para no tomarse la revancha. Cada uno lo hará a su manera. Gabrielle, con las tijeras. Boy, con un matrimonio de conveniencia que le dará lustre para culminar su carrera política. En aquella época las mujeres sólo tenían dos caminos: casarse o convertirse en mantenidas. Coco utilizó el segundo para inaugurar un tercero: el trabajo. En 1910 comenzó a entretener las ausencias de su amante confeccionando sombreros. Pero el dinero de su protector y el genio de Gabrielle daban para más: crear una casa de costura, Modas Chanel.

PRIMER TRIUNFO

Enjuta y de baja estatura, la encorsetada moda de la belle époque no se adaptaba a la fisonomía de la costurera.”Intenté ocultar con bolsillos delanteros lo que no tenía. En cambio, las otras lo llenaban todo con sus pechos monumentales. ¡Ah, no!, decididamente eso no me iba”. Su primer triunfo: una escapada al hipódromo. Con un canotier y un traje sastre se enfrentó a toda una época de plumas, rellenos y damas encorsetadas. “Mientras me dirigía a las carreras no dudaba de que asistía a la defunción del siglo XIX”. Todo París empezó a hablar de sus sombreros, tan secos, tan severos. Una hospiciana estaba a punto de acabar con una legión de mujeres acorazadas como el Potemkin.

En el verano de 1914, con el comienzo de la guerra, París se quedó desierto. El gobierno se atrincheró en Burdeos y las mujeres de la alta sociedad se refugiaron en Deauville, el centro de recreo más chic de Francia. Allí las esperaba Chanel, al frente de la única boutique abierta. Sin competencia, esta vez no se conformó con los sombreros. Junto a los tocados, propuso chaquetas de lana, blusas marineras, faldas rectas, jerséis… Prendas prácticas y ligeras, perfectas para tiempos de guerra e inspiradas en los uniformes de los mayordomos, los marinos y los mozos de cuadra. El éxito fue rotundo. El vestuario de la mujer moderna había comenzado. “Muchas damas elegantes habían llegado a Deauville. Hubo que vestirlas. El tejido escaseaba. Corté unos jerséis como los que yo misma llevaba. Al final de ese primer verano de guerra, había ganado 12.000 francos oro”. Con el éxito de Modas Chanel nació la independencia de Coco. La antigua mantenida se había convertido en una de las primeras empresarias del siglo.

Poco a poco, Capel fue alejándose de París. Sus citas con una costurera y su origen judío pesaban en su incipiente carrera política. Para lavar su imagen se casó en 1919 con la hija del barón de Ribblesdale, pero nunca rompió con Chanel. El 22 de diciembre, cuando viajaba hacía Cannes desde París, donde acababa de dejar a Coco, su coche dio tres vueltas de campana. La soledad comenzó a roer la sombra de la costurera y ya no la abandonaría nunca. Ninguno de sus amantes se llegará a casar con ella.

Destrozada por la muerte de Capel, la lengua de Chanel comenzó a afilarse. Buscó consuelo en el libertino duque Dimitri de Rusia, primo del último zar, 11 años menor que ella. Su romance duró menos de un año. La ruptura fue amistosa. Era lógico que un duque venido a menos regalase su título a una millonaria casadera con afanes nobiliarios, la norteamericana Audrey Emery. Entretanto, Coco había lanzado el perfume que la convertirá en una de las mujeres más ricas del mundo, el Chanel Número 5. De un duque sin posibles a otro millonario, el hombre más rico de Europa: el duque de Westminster. Mientras, la maquinaria Chanel de hacer francos era imparable. En 1926 volvió a jugar fuerte. Sentada en la ópera, al ver a todas las damas de París vestidas de rosas y azules, sentenció: “Voy a joder a todas esas mujeres con el negro”. Ese año presentó su petit robe noire. “Antes de mí nadie hubiera osado vestirse de ese color. Durante años no hice más que vestidos negros. Los vendía como el pan. Hice fortunas”.

En 1931, cuando Chanel se encontraba en la cumbre de su carrera, el tren del matrimonio volvía a dejarla plantada. Si Capel había buscado una noble; y Dimitri, una millonaria; el duque deseaba un heredero. Chanel tenía 48 años. Hugh prefirió llevarse a la vicaría a la joven y fértil Loelia Mary Ponsoby. Coco le dedicó al noble el mejor de sus cortes, el de mangas: “Hay muchas duquesas de Westminster, pero sólo una Coco Chanel”, sentenció.

A los 49 años, creyó haber encontrado, por fin, al hombre de su vida, el vasco Pablo Iribarnegaray, un caricaturista polifacético, que firmaba Paul Iribe. “Mis relaciones con él fueron pasionales. Cómo detesto la pasión. Qué espantosa enfermedad. El apasionado es un atleta, no conoce el hambre ni el frío, vive de milagro”. Sus planes de matrimonio se deshicieron el 21 de septiembre de 1933: Iribe falleció de un infarto en una pista de tenis. Coco volvía a estar sola, a los 52 años. Incapaz de conciliar el sueño, recurrirá a la morfina. Su única compañía desde entonces.

Cuando los vientos de guerra volvieron a sacudir a Europa, Chanel clausuró su tienda. “Tenía la sensación de que terminaba una época y de que jamás volverían a hacerse vestidos”. Sus sospechosas relaciones amorosas y políticas con diplomáticos alemanes durante la guerra prolongaron su retiro durante 15 años.

Sin embargo, Chanel no había dicho su última palabra. En 1954 inició su desembarco. Tenía 71 años, y Christian Dior con sus corsés se había adueñado del trono de París. Con su instinto de siempre, Chanel volvió al contraataque. Su estrategia, la misma que en los años veinte: liberar el movimiento de las mujeres. Tranquilamente rehizo la línea Chanel. Por segunda vez en su vida modificaba el armario femenino e imponía su estilo en las calles.

LA SOLEDAD

Pero Chanel no era ya la jovencita modosa de sus comienzos. Avejentada, maquillada como una trasnochada actriz de cine mudo y resentida por sus fracasos sentimentales, aprovechaba cualquier entrevista para cortar cabezas. Atacaba a De Gaulle -”Me gustaría verlo bajar encadenado por los Campos Elíseos”-; a Brigitte Bardot -”Lleva medias ordinarias y viste con harapos. Es repulsiva”-; a Orson Welles -”Rocambolesco”… pero también aplicaba su látigo contra los otros modistos, los homosexuales, la minifalda, las mujeres…

Sólo cuando se encerraba en su casa, una habitación del hotel Ritz, volvía la Chanel frágil del hospicio de Obazine. Una huérfana de 88 años que se anclaba frente al televisor hasta la madrugada para no reunirse con los fantasmas. “Es como una enfermedad. No me decido a despegar el culo del asiento. Me horroriza ir a acostarme. Hace diez años que no me han besado en la boca…”. El 10 de enero de 1971 terminó su largo reinado sobre la moda. “Seré una mala muerta. Cuando esté bajo tierra me agitaré, y sólo pensaré en regresar para volver a empezar”.

April 3, 2006

MI PEQUEÑO DEPOSITO DE FETICHES TOKYOTAS XXXVII - Hachiko

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Conciencia animal

Hachiko nació en Noviembre de 1923 en la prefectura de Odate, provincia de Akita, al norte de Japón. Era un perro de raza Akita, macho y de un intenso color blanco.

La suerte iluminó a Hachiko cuando a los 2 meses de edad fue enviado a la casa del profesor del departamento de Agricultura de la Universidad de Tokio Dr. Eisaburo Ueno. El profesor lo llevó a su hogar situado cerca de la estación Shibuya, y allí demostró ser un bondadoso y amable dueño. El perro por su parte lo adoraba.

Desde luego, Hachiko no podía acompañar a su amo hasta la universidad. Pero lo que sí hacía era dejar la casa todas las mañanas con el profesor y caminaba junto a él hasta la estación Shibuya.

El perro observaba como su dueño compraba el boleto y luego desaparecía entre la multitud que abordaba el tren. Más tarde, Hachiko acostumbraba sentarse en la pequeña plaza y esperaba allí a su dueño quien regresaba de su trabajo por la tarde.

Esto sucedía todos los días. Así es como la imagen del profesor con su perro se volvió familiar en la estación Shibuya, y la historia de la lealtad de este animal se diseminó por los alrededores con mucha facilidad. Las personas que transitaban por Shibuya siempre comentaban este hecho.

Una tragedia irrumpió la tarde del 21 de mayo de 1925. La salud de profesor no era muy buena en esos días y repentinamente sufrió una ataque cardíaco en la universidad. Él falleció antes de poder regresar a casa. En Shibuya, el perro esperaba enfrente de la estación.

Muy pronto las noticias sobre la repentina muerte del profesor alcanzaron Shibuya. Inmediatamente muchas personas pensaron en el pobre perro que lo había acompañado todos los días. Varios tuvieron la misma actitud y fueron a la pequeña plaza para convencer al perro de que volviera a su hogar, como si él pudiera comprenderlos.

A la mañana siguiente Hachiko fue visto enfrente de la estación, esperando a su amo. Aguardó todo el día en vano. Al día siguiente estaba allí nuevamente y así sucedía día tras día. Los días se volvieron semanas, las semanas meses, los meses años y aún así, el perro iba cada mañana a la estación, esperaba el día entero y al llegar la hora de regreso de su amo, buscaba entre todos esos rostros extraños a áquel que amaba. No tenía en cuenta las condiciones climáticas, lluvia, sol, viento y nieve pues éstas no impedirían su diario peregrinar al encuentro de su amo, hacia quien su lealtad nunca pereció.

Esta fidelidad demostrada por Hachiko tuvo un extraordinario efecto entre los japoneses pobladores de Shibuya. Él se transformó en un héroe, la figura más amada del área. Los viajantes que se ausentaban por un largo período siempre preguntaban por él a su regreso.

En el mes de abril de 1934 los bondadosos habitantes de Shibuya contrataron a Teru ( Shou) Ando, un famoso escultor japonés, para que realizara una estatua en honor su amigo Hachiko. El escultor estuvo encantado de realizar ese trabajo y la estatua de bronce fue colocada enfrente de la estación, donde solía esperar Hachiko.

Casi un año más tarde, el 7 de marzo de 1935 Hachiko falleció al pie de su propia estatua debido a su edad, pero eso no impidió que su historia y la estatua de Teru Ando se hicieran famosas por todo Japón.

Durante la guerra todas las estatuas fueron fundidas para la elaboración de armamento, la de Hachiko no escapó de esa suerte y lamentablemente el escultor fue asesinado. Pero los pobladores de Shibuya continuaban recordando a Hachiko y su mensaje de lealtad. Así fue como decidieron formar una Sociedad para el reemplazo de la estatua de Hachiko, y dicha sociedad contrató al hijo de Teru Ando, Takeshi Ando, quién también era un excelente escultor.

Hoy en día, la exquisita estatua de Hachiko permanece en el medio de la plaza enfrente de la estación Shibuya. Podemos encontrar alrededor de ella fuentes, puestos de diarios y revistas y personas sonrientes contándoles la historia de Hachiko a los pequeño o los no tanto.

El 8 de abril de cada año se conmemora a Hachiko en la plaza frente a la estación de trenes de Shibuya.

Los restos de Chuken Hachiko (en japonés “el leal perro Hachiko”) descansan junto a los de su amo el Dr. Eisaburo Ueno, en una esquina de la sepultura de su dueño en el Cementerio de Aoyama, Minmi-Aoyama, Minato-Ku, Tokio.

April 1, 2006

MEMENTOS DE RESERVA

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Al haber salido de paseo por los bosques del aura en busca de especímenes para adornar el lounge retorcido de mi tesis sobre la cultura industrial me he encontrado con información y tonos pastel que, idealmente, enriquecerían esta producción teórica de un chico pretendidamente Cosmo y he aquí que les tengo, para que nos entretengamos mientras arreglo este asuntito de los trámites y la caza de mis sinodales, una bella entrevista que no tiene desperdicio alguno sobre una de mis grandes pasiones endulzadas con jabón Maja. Yo siempre he querido ser una chica Almodovar pero no tengo lo que se necesita.

Escape hacia los paraísos artificiales
Celeste Olalquiaga: somos una reservación kitsch
Iván R. Méndez

“Comprenda: el hecho de que el pasado
esté muerto y sepultado le ofrece a usted la
libertad de reinterpretarlo. Para apoyar su causa,
juegue con los hechos. El pasado es un texto
en el cual usted puede insertar sus propias frases”

Robert Greene , Las 48 leyes del poder, 1999

La esencia del mundo, superado el rave de la postmodernidad, es el reciclaje de formas, deseos, objetos, relaciones y creencias en nuevas y más divertidas formas, deseos, objetos, relaciones y creencias. Stockhausen, Czukay y John Zorn, entre otros músicos, utilizan el sampler como “texturizador” de la experiencia auditiva al crear palimpsestos poblados por sintonizaciones de radio, prédicas evangélicas, gritos, espasmos y electrónica, mucha electrónica. En las artes plásticas, Andy Warhol le pasó la antorcha a Miguel Von Dangel y su recuperación de José Gregorio Hernández, el nunca Santo venezolano; mientras que la literatura de Coupland ilumina el sendero de artistas menores y perversos como Guillermo Fadanelli quien intenta explicarle la postmodernidad a las putas del DF mexicano.

En The Artificial Kingdom Celeste Olalquiaga confiesa su pasión por Roadney, un cangrejo reciclado como pisapapeles. Quizá algún día, cuando Walt despierte, sea reciclado como uno de sus personajes: ¿Mickey, Pluto, Donald? De la mano de Walter Benjamin, Olalquiaga nos delata la pérdida del aura del mundo (y su reformateo como una finísima decepción) a partir de la eclosión de la tecnología y sus amadas consecuencias: velocidad, obsolescencia y multiplicación de intangibles.

De paso por Caracas: visitas familiares, recolección de objetos kitsch y una conferencia en el MAO, Celeste Olalquiaga le concedió 40 minutos de entrevista a CyberAnalítica, en un encantador apartamento decorado con ingenuas obras de arte y una iMac anaranjada…

Celeste Olalquiaga: ¿Qué es CyberAnalítica?

Iván R. Méndez: Somos lo más cercano al todo. Una iBook, un árbol, un anaquel lleno de imágenes de María Lionza y un helado de la 4D.

CO: ¡Qué kitsch!

IM: Tú dijiste la palabra clave… Kitsch e Internet: ¿piensas que el kitsch se redimensionará en la red? ¿hay equivalencia entre los pasajes franceses del siglo XIX, precursores de los Malls, y las tiendas on line?

CO: Mira, el kitsch puede aparecer por doquier. Una de sus características es que es absolutamente versátil y puede surgir en cualquier lugar. Cualquier cosa es potencialmente kitsch, porque yo entiendo que el kitsch es una sensibilidad de un objeto, representa una sensibilidad de algo que se pierde. Frente a Internet hay toda una realidad que pierde legitimidad y que por lo tanto empieza a parecer kitsch. Eso responde a un cierto tipo de kitsch que es el que más me interesa: el kitsch melancólico. Ahora el kitsch que más aparecería en Internet no es el melancólico, pues estaría desplazando una realidad que se convierte en kitsch, pero sí hay un kitsch que propiamente aparecerá en el Internet, pues la cantidad enorme de imágenes que circulan en la red pueden ser de todo tipo y su uso varía a alta velocidad. Por ejemplo, una imagen que hasta ahora haya sido utilizada como una cuestión más clásica del arte se convierte en un ícono o en un background de la pantalla. Ya es kitsch porque está siendo devaluada como lo que era anteriormente y está pasando a otra circulación que con frecuencia es humorística, ese es el kitsch nostálgico, el kitsch retro que yo discuto en mi libro “The artificial kingdom”, que no ha sido traducido al castellano pero sí al alemán. Allí distingo entre dos tipos de kitsch, uno humorístico o irónico que se alimenta de las cosas retro y donde los objetos son tomados y presentados en una visión glorificada como el caso de un background de una pantalla y su antítesis, el kitsch melancólico que es la ruina sobrante de lo que esta nueva realidad está desplazando.

IM: Entonces, el kitsch, ¿quedaría anclado en la realidad atómica, tomando la referencia de Negroponte?

CO: Sí, en la realidad más material… Entre la tecnología digital y la analógica, en una tienes una realidad reproducida a través de elementos materiales como es el caso de la fotografía; y en la otra aparece construida a través de elementos digitales que son los puntos. La realidad virtual está tratando de desplazar a la otra, pero no puede, porque todo el mundo olvida que no es posible una realidad virtual sin un apoyo material, eso es fundamental. Lo que pasa es que el apoyo material no solamente se hace cada vez más invisible, y a los efectos del capital mientras más invisible mejor, porque todo el sustrato de lo que son los trabajadores desaparece, pero a su vez la realidad virtual propone toda una ideología de un nuevo mundo: se presenta como una tecnología revolucionaria.

IM: Ese fenómeno ha sucedido antes, por ejemplo con la llegada de la electricidad y otros objetos que ofertaban revoluciones en el “way of life” americano del XIX.

CO: Absolutamente cierto, por eso estudio el kitsch como un fenómeno cultural del siglo XIX, yo tengo esta visión del kitsch como lo que va quedando atrás, desechos rezagados en contraste con el avance de la tecnología, eso comenzó en el siglo XIX porque se da la Revolución Industrial. Con esa revolución se entra en un fenómeno paradójico, porque por un lado la gente se entusiasma por el cambio, pero por otro, más inconsciente, le da terror todo lo que se está perdiendo. Ahora pasa algo muy parecido, la realidad virtual desplaza lo material, lo táctil y va desplazando toda la idea del cuerpo. Así vemos fenómenos como gente interesada en coleccionar rocas y huesos. En Nueva York encuentras tiendas de huesos. Cosas que son realmente muy orgánicas y que nos retornan a la idea de la naturaleza como algo que se puede tocar y no como un efecto especial que se encuentra en la pantalla.

IM: ¿Esta suerte de neonostalgia no contrasta con la anterior?, pues ahora el objeto fuente de la nostalgia está hiperrealizado, lo que va quedando atrás es reabsorbido y presentado en alta definición?

CO: (enfatizándolo) No es lo mismo. Nunca es lo mismo, nunca…

IM: Para ti y para mí no…mas la generación NEXT ya casi no consume tacto y vienen con el estilo de vida virtual “Inside”…

CO: Ellos sí… Lo que se va a producir es un fenómeno donde no se podrá distinguir la representación de la realidad. ¡Claro! estás manejando otra realidad. Pero yo que pertenezco a la generación con un vínculo muy fuerte a lo previrtual voy a sentir ese desfase, que probablemente la próxima generación tendrá una reacción muy nostálgica. Quizá por eso están surgiendo los fundamentalismos (incluyendo los neonazis) como movimientos de recuperación de realidades puras, entre comillas. Lo que se va a plantear es una lucha entre qué es más real. Pero nadie podrá responder esa pregunta, porque sabemos que la realidad es algo subjetivo.

IM: La mataron, según Jean Baudrillard… ¿tú lo crees así?

CO: (risas) No, yo creo que la realidad sigue en nosotros, esperando que nos conectemos con ella…

IM: El kitsch como fenómeno está asociado a una decantación lenta, un proceso. La manera como la gente lo hace suyo es muy, muy lenta. Mas el objeto devaluado en la Internet es muy veloz, ya no asociamos el kitsch a un objeto en particular sino a un estilo tecnológico, al concepto de background de pantalla, por ejemplo…

CO: El kitsch siempre está asociado a tecnología, a su velocidad. En el siglo XIX la producción en masa se percibía como algo rapidísimo… Lo que es lento es la relación de uno hacia el objeto, el cual está cargado de algo tan importante como la emoción, pero en la velocidad, la emoción no tiene casi lugar, uno pasa por grandes emociones pero no por afectos. Eso es lo que desplaza la velocidad, desplaza la capacidad de vincularse afectivamente a las cosas. O establece vínculos afectivos muy precarios que crean una gran inestablidad tanto individual como social y, por lo tanto, tenemos esas grandes reacciones fundamentalistas que buscan asirse a algo.

IM: ¿Podría detonarse un kitsch hacia adelante, en el sentido de las colecciones de objetos baladíes como navecitas de Star Wars, que anticipan el futuro y son íconos de colección?

CO: Yo creo que hay todo un kitsch futurista, espacial, que es una mirada al futuro que ya envejeció. Al envejecer se convierte en kitsch. Ahora la producción que viene puede ser de antemano kitsch desde el momento que uno sabe, como tú mismo dijiste, que va a tener una vida muy corta, por un lado, y una proliferación excesiva por otro, va a ser absolutamente iconográfica. Como ves, todos los elementos están dados, lo que lo garantiza es la obsolescencia, que está casi predeterminada por el tipo de uso tan febril que caracteriza al consumo masivo de hoy en día.

IM: Esta ubicuidad de lo tecnológico, ¿no puede ser una tentación para la creación de un Dios artificial que, alimentándose de las bases de datos, sea capaz de consolar y dirigir nuestros comportamientos?

CO: A mi lo que me parece es que eso genera una dependencia total de la tecnología y así es muy fácil entrar en un sistema totalitario. Una de las cosas que más me da miedo es que la generación que me sigue está fascinada por la tecnología y esta implica de entrada la pérdida de una conciencia histórica, porque se pierde la memoria. Incluso la memoria artificial es eso: memoria artificial, a la cual accedes para buscar datos, pero los datos no son la memoria, pues la memoria es más que datos, es subjetiva y selectiva. Pienso que el endiosamiento de la tecnología está generando, sin que nadie se dé cuenta, una generación altamente apropiada para un sistema autoritario. Estos avances son aparentemente descentralizados, pero realmente hay una centralización en términos de lenguaje, de pensamiento y de capital, que cada vez se consolidan en conglomerados mayores. La película The Matrix te da la idea de una realidad virtual en la cual uno cree estar viviendo libremente y no está viviendo sino en el programa de otra persona.

IM: Si la división digital que separará a los países ricos y pobres continúa tan aceleradamente, ¿no podría convertirse el Tercer Mundo en un museo kitsch, una suerte de reservación para los visitantes del Primer mundo?

CO: No es una noción mala, pues los que quedan en una segunda categoría van a proveer, como siempre, la mano de labor barata para el ensamblaje de las maquinarias, porque sin maquinarias no hay realidad virtual… Ahora se ensamblan en la frontera con México, y de aquí viene el planteamiento brillante de The Matrix, como esos países van a tener las ruinas de la realidad, entonces la gente irá allá a obtener un sentido de realidad que no puede obtener en una cultura hipertecnologizada… Pero recordemos que en The Matrix esa realidad eran las cloacas. La realidad, efectivamente, tal como la hemos conocido terminará siendo paupérrima.

IM: ¿Seremos los salvajes del Mundo Feliz?

CO: Sí, y seremos muy pocos, porque a pesar que digan que todo el mundo tiene acceso a Internet, eso es falso, porque tienes que comprarte la computadora y solo la clase media puede invertir. Además, necesitas un capital cultural que pocos tienen… Lo más lógico y sencillo es empezar a comprar por Internet, pero para lo que es útil, que es para difundir información, requieres entrenamiento y tener un capital cultural que te permita hacer algo con eso. Allí radica el abismo…

IM: ¿Piensas que necesitamos neoanarquistas que rompan las cadenas totalitarias que se vislumbran, que se redimensionen nichos como Hotline y Gnutella ?

CO: Los neoanarquistas son los primeros que se utilizan para detectar a quienes están saboteando. Todo es dinero, los hackers son amenazados con cárcel o son comprados con muchos dólares… Yo no creo que ellos sean la salvación. Se implementarán regulaciones, porque Internet seguirá con nosotros. Mientras más competencia haya será mejor, pero los capitales que aglutinan todo, lo impiden. Cuando hablo de competencia no me refiero a la mercantil, estoy hablando de competencia de distintos discursos que intentan filtrarse, subvertir y lograr distintas cosas de ese mecanismo… Pero la gente sólo ve la competencia mercantil, comprar de todo. Eso no sirve para nada… Conocimiento a través de Internet no lo tienes, tienes datos que bajas, subes, llevas a derecha o izquierda… Además, el hecho de estar descontextualizados les resta un poco de valor, los hace intercambiables con cualquier otra cosa.

IM: Eso es muy postmoderno… Giran sin su sentido inicial, de allí que quizá estemos trasladando vicios de la televisión a la red, el zapping sugerido por Beatriz Sarlo, la urgencia de cambiar canales y pegar contenidos inconexos…

CO: Sí, es un buen punto porque es un discurso fragmentario ante el cual uno es sumamente impaciente y mientras más rápido más impaciente es uno: queremos satisfacción inmediata. Por definición eso te va a producir el mismo efecto zapping, de un consumo cultural cada vez más fragmentado, descontextualizado. Cuando yo escribí Megalópolis eso parecía una opción liberadora, pero ahora no lo veo así, pues uno puede romper con los discursos tradicionales, pero debes hacer una propuesta que integre lo viejo con lo nuevo, para mí es lo ideal y de allí surgiría una sabiduría cultural. Nosotros no hemos aprendido la gran lección del siglo veinte, no se puede hacer borrón y cuenta nueva. Ese mismo borrón y cuenta nueva que la modernidad le aplicó a la tradición, luego se lo aplicó a sí misma, como la serpiente que se muerde la cola. La gran lección es que uno tiene que poder integrar lo nuevo con lo viejo. Una de las cosas que me gustó mucho de vivir en Europa, fue que los europeos valoran su calidad de vida. La idea de mantenimiento, tradición con tecnología incorporada, no la cultura americana donde todo debe ser sustituido, porque todo está hecho para durar un par de años. Por ahí va la cosa, en la integración de lo viejo y lo nuevo, tomar lo que sirve y no descartarlo de entrada como hizo el modernismo.

IM: Kitsch de segundo grado. La clase media de los países rápidos y la del Tercer Mundo se hermanan en el consumo de la tecnología, en el status portátil (celular Nokia, iBook, Palm). Pero los del Primer Mundo vienen a buscar realidad y vendernos aparatos, somos su geografía kitsch, pero nosotros, ¿cuál es nuestro kitsch?

CO: Nosotros mismos. Aquí el kitsch está en la cuestión folklórica, que en Venezuela vive un auge nacionalista, pero creo que también, como lo planteo en Megalópolis, nuestra integración al Primer Mundo no es regular ni homogénea, transformamos la tecnología en kitsch. ¿Recuerdas los celulares?, las carteritas que los imitaban antes que los hubiera en cualquier otra parte, es un mecanismo de adaptación del Tercer Mundo que tiene una visión más distanciada de todo lo que es la tecnología. Mientras que el Primer Mundo la consume de una manera muy homogénea. Ahí se da el fenómeno, esa incorporación puede kitschsificar ciertos objetos al darles una fisionomía propia que los descontextualiza de lo que era su función original. Otro ejemplo son las antenas parabólicas, porque hay muchas, son un paisaje extraterrestre en la ciudad, dejan de ser algo tecnológico y uno las ve como un adorno vetusto, quedan como una reliquia del pasado (risas).

IM: Aquí son un escape… La gente se encierra (inducidos por el pánico a la calle y las fobias que empiezan a masificarse) en altas medidas de seguridad y viaja al Primer Mundo a través de sus antenas… ¿Aún así es kitsch?

CO: Para los que estamos viéndolas desde afuera sí. Recuerda que la gente que más utiliza el kitsch es la que menos tiene conciencia de que eso es un fenómeno kitsch… El uso de los teléfonos celulares es menos que kitsch. Todo entra dentro del folklore urbano.

IM: ¿Podría ocurrir que algún día la gente vuelva a la realidad y confine la Internet sólo a las computadoras y termine el kitsch siendo la red y no el afuera?

CO: Como te dije al principio, yo no creo que el kitsch pueda estar nada más en uno u otro lugar… Hay una cita que utilicé en mi libro y que dice: “El estilo muere y solamente queda el kitsch”. De alguna manera, el kitsch va a sobrevivir a todo eso y él será un residuo reciclable cargado de información, que conviene rescatarse. Porque el kitsch no es solo el desecho que se deja atrás, porque si uno puede reinterpretarlo te regala una comprensión más cabal de lo que significa ese objeto en la historia. Esos objetos son una prehistoria para conocer nuestro estado actual. Volviendo al planteamiento inicial de tu pregunta, creo que la realidad no será nunca ni blanco ni negro, por más que concienticemos a la Internet como una generadora de nuevos problemas, esta mantiene su poder a través de las reglas de etiqueta que la rigen y que dicen que siempre podrás encontrarle un lugar que no será privilegiado. Pero va a seguir porque el comercio se fue por allí. Solo si te metes a cuáquero y te vas con las vacas a una montaña, podrás escapar pero quizá hasta ellos empiecen a utilizar la red, pues les facilitará algunas transacciones. Estamos perdiendo la conexión con nosotros mismos, la Internet entrega una conexión falsa, una evasión. Evadimos la realidad y creemos que se evade para esconderse en estos paraísos artificiales que es lo que es la www: una sucesión de paraísos artificiales…

¡Visita el site de Celeste: www.celesteolalquiaga.com!

FETICHE ACTUALIZADO

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Mis carísimos diez cyberlectores, en estos momentos en que avizoro la probable conclusión de mi tesis popera, sólo quiero decir que el Pop, al gozar actualmente de una robusta salud, permite analizar a las personas y a las cosas desde la sabrosa superficialidad de un producto y nada más que eso y yo encuentro especialmente satisfactorio considerar, sentir, que toda nuestra humanidad reducida a la pantalla de la PC, es tan sólo un montaje bidimensional en donde podemos vivir y ser libres y en el caso de Mi Pequeño Depósito de Fetiches Tokyotas, mi política personal ha sido desde el principio mostrar noticias tan peculiares que son refrescantes y el día de hoy quiero agregar un complemento al Fetiche IX que mi querido cyberamigo Jordi Soler ya me hizo el favor alguna vez de reseñar en su espacio y que hoy he recordado al leer a Ryan Connell en el Mainichi:

La peste aumenta mientras las chicas japonesas se quedan con sus pantaletas apestosas

Tienen el cabello teñido, están maquilladas, tienen perforaciones con aretes, 40 porciento ha tenido experiencias sexuales y 30,000 se someten a abortos cada año. Esto era impensable entre las muchachas adolescentes hace algunos años atrás, pero se ha vuelto la norma en Japón, de acuerdo a Shukan Asahi.

Si lo anteriormente impensable se ha vuelto la norma, no debería sorprendernos atestiguar lo que antes parecía inimaginable: las chicas de hoy en día se niegan a cambiar sus pantaletas.

“¿Mi ropa interior? A veces es odioso cambiarla. Tu sabes, como haberse quedado en la casa de un amigo y no te la cambias mucho”, dijo Yumi de 16 años. “Pero… me aseguro utilizar una capa protectora para evitar secreciones y que mis calzones no se ensucien”.

Kyoto, una adolescente de 17 años, nos cuenta una historia similar:

“Cuesta mucho comprar ropa interior cuando estás fuera de casa durante dos o tres días, ¿verdad? Por eso utilizo estas mallas protectoras”, comenta Kyoko. “Pero ya las he dejado de utilizar. Solía derramar una gran cantidad de fluidos. Mis pantaletas se ponían duras y los vellos se quedaban pegados. Me dolía cada que me cambiaba los calzones”.

Los médicos están sorprendidos por las actitudes de las jóvenes.

“Estas chicas tienen un alarmante conocimiento de técnicas sexuales, pero la mayoría no saben nada sobre las enfermedades y la higiene”, asegura el ginecólogo Tsuneo Akaeda. “Algunas muchachas piensan que está bien no cambiar la ropa interior durante algunos días mientras reemplacen la hoja protectora para las secreciones”.

Akaeda le comentó a Shukan Asahi que pruebas aleatorias realizadas el año pasado revelaron que el 82 porciento de las 125 chicas en la adolescencia tardía o mujeres que recién cumplieron los 20 años tienen algún tipo de enfermedad venérea. Añadió que las pruebas al azar sobre adolescentes de este año han producido aún más resultados alarmantes.

“Sólo cambiar las hojas protectoras y no las pantaletas puede ocasionar una acumulación de olores que ocultaría el grado en que una infección de transmisión sexual ha progresado. A veces esto origina que se retrace el tratamiento de las ITS”, afirmó Akaeda.

Shinya Iwamuro, un doctor de la Prefectura de Kanagawa especialista en salud pública, está de acuerdo en que hay problemas con la prevención en las mujeres jóvenes.

La mayoría de ellas piensan que si se contagian con una ITS pueden tratarse con facilidad”, comenta. “Pero no tienen idea de la diferencia que hay entre gérmenes y bacterias o qué está limpio y qué sucio”.

Parecería que el problema reside en las mallas protectoras que las mujeres pueden colocar en sus pantaletas para absorber las secreciones de sus partes íntimas. Pero los fabricantes de las mallas se sorprenden al escuchar que muchas mujeres jóvenes utilizan sus productos como alternativa a cambiar su ropa interior, destaca Shukan.

“Muchas mujeres se sienten incómodas con el hecho de que las secreciones pueden manchar su ropa interior. Las mallas protectoras fueron desarrolladas en 1988 para que aún en el caso de aparecer las secreciones las mujeres se sintieran limpias en sus zonas delicadas sin tener que cambiar sus prendas íntimas”, dijo un vocero de la compañía Kobayashi Pharmaceuticals, el fabricante más grande de mallas en Japón.

Kobayashi ha encontrado que el 36 por ciento de todas las mujeres japonesas utilizan estas hojas, integrando el mercado mujeres de 20 a 30 años. Aquellas en la adolescencia representan el 39 porciento de todas las ventas.

“Con los índices de natalidad en declive, las ventas de productos sanitarios femeninos ha bajado, excepto la venta de hojas protectoras que está en auge”, declaró el vocero.

Shukan Asahi encontró que algunas mujeres sienten que al usar estas hojas como alternativa a la ropa interior ayudan a su vida sexual.

“Si las secreciones manchan mis calzones me siento muy avergonzada cuando tengo relaciones sexuales”, comentó una chica de 17 años. “Pero todo lo que tengo que hacer es quitar las mallas antes de hacerlo y mis calzones se quedan limpios”.

Quizá el caricaturista Mimei Sakamoto habla por muchos cuando expresa su disgusto ante la idea de que las mujeres se dejen sus pantaletas por días.

“¿No se cambian los calzones? Sakamoto pregunta con incredulidad. “Es una falta de respeto a los demás que dejen oler tan mal sus calzones que cualquiera que los huela se sienta enfermo”.

RAY BRADBURY DIXIT

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“… Pero yo he oído a granjeros hablar de su primera cosecha de trigo
en la primera granja de un estado, recién llegados de otro, y aunque
no eran Robert Frost parecían su primo tercero. He oído a conductores
de locomotoras hablar de América en el tono de Thomas Wolfe, que
recorrió nuestro país con estilo como lo recorrían ellos con acero. He
oído a madres contar la larga noche de su primer parto y el miedo de
que el bebé muriese. Y he oído a mi abuela hablar de la primera pelota
que tuvo, a los siete años. Y, cuando se les entibiaban las almas,
todos eran poetas…”