LA POROSIDAD DE LAS FRONTERAS EN LAS CIENCIAS SOCIALES
La porosidad de las fronteras en las ciencias sociales, de Renato Ortiz

En Renato Ortiz hay una visión esencial del trabajo de Bourdieu que habla de la obsesión central del autor para producir su obra mencionándosele como motor de las investigaciones de una vida en relación con la autonomía de un creador frene a su campo científico, el de la sociología, que también es literario en un estado previo a la estructuración de las ciencias sociales en donde el lenguaje es la principal materia prima, entendido como vehículo de expresión de las cualidades individuales, para trabajar en el área de las humanidades que tratan con las experiencias más altas de la humanidad como son el amor y la literatura, creándose a partir del siglo XIX un saber específico que reúne las narrativas de las cosas del mundo y la sociedad para organizarse mediante reglas específicas métodos y objeto propios.
La cuestión de la autonomía en el contexto de las ciencias sociales se constriñe a la ubicación en un espacio particular, en un campo, desde el que se produce una visión del mundo y una interpretación sociológica de los fenómenos sociales y, retomando a Foucault, se considera que el origen de un estudio o idea permitiría su mejor explicación observando la dimensión a la que pertenece, justo como Marx proponía, por lo que se plante que la validación de un saber aparecerá en la medida, no de su valor filosófico o moral, sino por su estructuración en una comunidad científica.
Bourdieu denunció la brecha convenenciera decretada sobre la porosidad de las fronteras entre la sociología y la filosofía al ser esta la esfera propicia de la reflexión abstracta en contraposición con la empiria sociológica y con esto se menciona también la prevalecencia de las visiones de Althusser o Foucault respecto a las ciencias sociales como habitantes de una sub-categorí, y sería Bourddieu quien hablara también de una ruptura epistemológica que llevara a una apropiación de la sociología como sistema productor de nociones conceptuales, como pretendió Sastre en Crítica de la razón dialéctica para establecer un puente entre el marxismo dialéctico y el existencialismo.
Se cita que Pierre Bourdieu se preocupaba por la tentación del profetismo en las ciencias sociales en vista de la gran carga que sobre ellas pone el público que espera grandes respuestas sobre el fin último de las civilizaciones, hallándose el sociólogo permanentemente expuesto al veredicto ambiguo de los no especialistas que se sienten autorizados a evaluar los análisis propuestos siempre que estén de acuerdo con su sociología espontánea que debe reproducir los intereses del sentido común.
En su papel de pioneros, Weber y Durkheim se concentraron en las condiciones del pensamiento y las categorías de sus saberes y no vislumbraron jamás este mercado de las respuestas definitivas, aún cuando el siglo XIX vería surgir un saber universitario bien jerarquizado y signado por los valores de cambio de los títulos académicos y sería en el siglo siguiente cuando se reprodujera la oposición entre bienes escasos y bienes ampliados entre cultura y mercado en el ámbito de los estudios de la sociedad.
Se recuerda además que en tiempos de Zola, a quien Bourdieu acusaba de ser uno de esos literatos-filósofos-políticos orgánicos que vulneraban el quehacer de la ciencia social en su periodo crítico de formación, los intelectuales se guarecían cómodamente en sus nichos académicos, en sus varias especialidades, en tanto que hoy el problema es a la inversa, pues la independencia de la Academia está comprometida y la política ha entrado a debilitar el campo institucional que se ve obligado a buscar otros significados.
De nuevo es muy importante recordar que las ciencias sociales, como los mismos objetos de estudio, hallan su fuerza en la multidisciplinariedad pero también en la diversidad de temáticas nuevas que pueden cada vez estudiarse desde muchos ángulos complementarios para así abarcar todos los factores que materializan a un hecho social, pues esta abreviada historia de los paradigmas en ciencias sociales revisa la necesidad acordar diversas interpretaciones para conseguir visiones panorámicas que tiendan a investigar y resolver conflictos variados, que son los que aparecen a la hora de profundizar la variopinta realidad social que nos ha tocado vivir.















