SALMAN RUSHDIE DIXIT
…hay un pequeño número de grupos, tan pequeño que lo podrías contar sin que te faltaran dedos, que se te meten en el corazón y se convierten en parte de tu forma de ver el mundo, de cómo dices y comprendes la verdad, incluso cuando eres ya viejo y sordo y ridículo. En tu lecho de muerte los oirás cantar mientras te deslizas por el túnel hacia la luz. Shh… Sha-sha… Sha-la-la-la-la… Shang-a-lang, shang-a-lang… Sh-bum… Shup… Shup… Shh. Se acabó.
El suelo bajo sus pies. Pag. 196.