YASUNARI KAWABATA
El acusado esteticismo de la obra novelística de Yasunari Kawabata sirve para ilustrar la imagen que de Japón Occidente ha cultivado para su propio solaz. Como si fuese un bonsai o un arreglo floral ikebana o una xilografía ukiyo-e colocada en el rincón más vistoso de la sala. Una utilización similar se le dio a las novelas de Kawabata durante la década anterior a la concesión del Premio Nobel de Literatura en 1968. La saturación de delicados matices de color y claroscuros reticentes a la lectura unívoca de la realidad le sirvieron siempre de referencia para confirmar su visión pesimista de la vida, anclada en la idea, hoy mucho mejor aceptada, de la relatividad y de la inexistencia de vasos comunicantes eternos en el tejido social. Simplemente, la realidad era para nuestro autor una quimera inasible, pero no por ello inexistente. Existía en su imaginario y punto.
De ahí que, en su notable humildad de descreído (acaso sólo una misantropía mal digerida), no creyera tanto en el poder transformador de la palabra como en la capacidad de la narrativa re-creadora del mundo en sus detalles más pequeños. No la caída de una hoja, sino el prodigio de su existencia sobre el tallo, no una piel desnuda sobre un lecho sedoso, sino la luz de la luna cayéndole encima para darle vida a una criatura informe y fugaz.
El detalle ampliado hasta la extensión de una novela. La novela rizomatizada en el circuito caótico, delectante, de la autocomplacencia; para nuestra fortuna, porque Kawabata se deja conducir por el papel desde la cresta de su ánimo excitado hasta la bajamar de la decepción. Pareciera que, cuando exaltado por la ilusión del amor y la felicidad, el autor mantuviera el deseo íntimo de alcanzar la desilusión final, el momento en el que habrá de percatarse que todo fue una invención de sus pasiones, humanas claro, pero destempladas al fin.
En Mishima no dejaba de observarse un grito de éxtasis arrobado, iluminado. Oe, tan cerebral y concreto, obligaba al desdoblamiento de nuestras estructuras críticas. Kawabata es, sin tanta palabrería, pura tristeza pura.
Acompáñenme este jueves 23 de octubre, a las siete de la tarde, en la Biblioteca Pública Central del Estado, dentro del ciclo de conferencias “Los Imprescindibles XIII”, en mi conferencia sobre la obra del escritor japonés Yasunari Kawabata. A lo mejor podrían asistir para conocer un poquito más de él, pero lo más importante es que estarán conmigo. Que es lo que me importa.
















Adoro los extasis, muchas veces tomo peyote para alcanzarlo, haces tu lo mismo? saludos
Comment by Fotocasa — October 23, 2008 @ 7:29 pm
Quedo muy agradecido por haber sido incluido en el listado de blogs de esta bitácora. Paso a colocarla entre mis enlaces. Un cordial saludo.
Comment by fmop — October 26, 2008 @ 6:23 pm
mario, me ha encantado tu conferencia….
espero coincidir en otra ocasion contigo…
saludos…
un abrazo…
Comment by kathy — October 30, 2008 @ 12:18 am