Normalmente no hago esta clase de cosas

May 3, 2009

TRES BESITOS DULCES…

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En estos momentos oscuros en que la Gran Familia Mexicana disfruta con divertidas teorías conspiranoicas (el virus A/H1N1 fue soltado desde el aire por Obama en su vuelo de regreso de la Ciudad de México o fue propagado por los narcos para ajustar cuentas con nuestro heroico Señor Presidente o es una de las plagas con las que está adoquinado el camino al fatídico 2012 maya o Mouriño tenía una relación extramarital con Sherlyn al momento de su muerte), un fantasma recorre el mundo. El Osito Gominola es una verdadera explosión de sabor y alegría para pasar un rato de solaz en la tranquilidad de casita.

También ha sido una buena y repetitiva compañía en estos días: se ha advertido, con justísima razón, que este periodo de alerta sanitaria no son vacaciones, sino una verdadera contingencia nacional. Mientras tanto, nuestros abnegados trabajadores de la educación rellenan de hielo y cerveza las hieleras rumbo al balneario mexicalense de San Felipe. Entiendo la situación desde mi comprensión de las vacaciones como un lapso en el que no salgo de mi casita por ningún motivo, y así es como he asumido este asueto, como vacaciones en toda regla. La sensación que me inspira este osito chiquibaby, para describirla, me hace discrepar ligeramente de la fabulosa escala propuesta por Alan Zmud en su blog para ajustarla a mis planteamientos:

ETAPAS DE ASIMILACIÓN DE UNA CANCIÓN PEGADIZA

1.- Fascinación: Descubrimos, mientras escuchamos la canción, que nos encanta porque sus componentes (ritmo, diapasón, acaso letra, estética y cadencia) son, cada uno, justo lo que necesitamos de cada una de las categorías, lo que hace que el descubrimiento sea epifánico por los cuatro costados. Si ya descubrimos, entonces, la canción perfecta, ¿qué queda de toda la música que tanto nos ha gustado antes? Es sencillo, pues este entusiasmo aplica para cada descubrimiento, según edad, estado de ánimo, perspectivas para el futuro, etc.

2.- Repetición y adoración:
Sentimos una compulsión por seguir escuchando la canción de marras porque la sensación de compañía que nos deja es consecuencia de la cantidad de acuerdos que su contenido lleva a cabo con los componentes de nuestra imaginación. La melodía perfecta, asumiendo a la perfección como un parámetro tan arbitrario como operativo, tiene que ser pegadiza porque experimentamos un prendamiento (como diría Katya Mandoki) con una sensación estética que cumple con nuestras expectativas de lo que es bello y tierno y armonioso.

3.- Propagación:
Tendemos natural, estéticamente a impeler a los Otros a gozar con la sensación que estamos disfrutando en el momento. Compartimos el contenido con la esperanza ingenua, muy artística, de contagiar nuestro prendamiento sin reconocer la diferente configuración de las estructuras analíticas de nuestro público. Otro enfoque del a propagación se presenta, introspectivamente, en nuestro prurito por intentar ver al objeto, al Osito Gominola en este caso, en cualquier espacio y simbolización externa de cualquier signo, como inicio de la sustitución de realidades.

4.- Argumentación: No es cansancio, exactamente, lo que se experimenta cuando el circuito se completa y hasta se repite, sino más bien una aplicación de la sensación gozosa despertada por el objeto a cuestiones de la vida cotidiana que incluye, como es natural, el espacio discursivo. El objeto se vuelve motivo de un estudio a profundidad, un tanto sesgado por nuestra amorosa pasión. Es el momento en que terqueamos con creer que nuestra opinión tiene algún valor para algo y es así como nos sentimos impelidos a ponerla en marcha. Que los blogs existen por ello.

Y aquí está:


Gócenlo. Desde ahora advierto que borraré cualquier comentario preclaro denunciando la existencia de algún supuesto mensaje subliminal en el video o la canción. Que sería muy bueno que mis colegas, para sanear al campo comunicológico donde quiera que esté, superaran de una vez esa paparrucha.

9 Comments »

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  1. A LA MADREEEE.. WTF!! Que pedo con tu cotorreo? JAJAJAJAJA.

    Comment by tita — May 4, 2009 @ 3:25 am

  2. Bien bien bien. absurdo. bien colectividad. bien. bien todo

    Comment by kafe — May 27, 2009 @ 2:38 am

  3. Mario, te dejo mi nuevo link, por si gustas actualizarlo…

    saludos desde ensenada

    Comment by Liz — June 9, 2009 @ 4:52 am

  4. Suelo relacionar a ese oso con alguien, para poder sonreir y olvidar el colmo.

    Comment by Aphix — June 12, 2009 @ 4:35 pm

  5. Mario:

    e parece harto interesante tu percepción al respecto del fenómeno del osito este que a ti siempre te ha resultado tan simpático, es un gozo siempre leerte y es un gozo igual descubrir o redescubrir la capacidad que tienes para relacionar lo abstracto con lo concreto, que después de todo eso es la conceptualizacion.

    Comment by Salvador Amezola García — June 23, 2009 @ 6:15 am

  6. No sé como le hiciste pero ya me agregaste…..me siento extrañada y algo paranoica. De cualquier forma Gracias te aprecio.
    por otro lado, siempre que escucho el comercial del osito este, se me pega la canción y no puedo pensar en ninguna cosa. Tenemos una relación amor-odio.

    Comment by martha — June 25, 2009 @ 4:57 am

  7. solo tengo una cosa que decir en respuesta:
    http://www.youtube.com/watch?v=CWZxcAeSoVI
    eres perverso!

    Comment by martha — June 26, 2009 @ 1:20 am

  8. El tutitu de viaje al fondo del mar tiene mas poder de convocatoria que ese pinche oso…

    Comment by Chilebo Stark — July 3, 2009 @ 4:41 am

  9. Gracias, ahora no podre dormir en una semana, fuuuuuuuuuuu

    Comment by jim — July 8, 2009 @ 4:50 pm

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