PORQUE YO LO DIGO II
1.- Imaginemos un sínodo evaluador compuesto por cinco académicos de los campos de la literatura, la antropología, la contabilidad, la biología y la mecánica de suelos. El trabajo expuesto por el candidato a obtener el grado sería lo de menos puesto que a lo que se enfrentaría sería a cinco discursos distintos orientados no sólo a ganar, cada uno, su particular visión de una guerra de egos, sino a hacer prevalecer un enfoque particular sobre el tema en cuestión. En este proceso, nos encontraremos con el tema (fabricación de sillas en el siglo XV, los teoremas de Gauss o el ciclo de reproducción de la trucha montañesa) siendo intervenido y despojado de sus conceptos fundamentales por una disciplina que lo desconoce pero que le presta su propia discursividad. El resultado de este ejercicio de multidisciplina puede ser desastroso en la medida en que puedan surgir puntos en común, en disciplinas concomitantes, para encontrar respuestas pluridisciplinarias a problemas específicos, en distintos momentos. Es probable que el literato se alíe con el ingeniero para componer un alegato ordenado a favor de las características geológicas de tal o cual paraje casi desconocido que se merezca además alguna poética para ser descrito. Puede ser posible que un enfoque transdisciplinario pueda profundizar las características particulares de cada ciencia para conformar un sistema analítico que se proponga la nada desdeñable empresa de explicar fenómenos a la luz de la mezcla de problemáticas generadas por las ciencias antes mencionadas en el momento propicio, con su metodología propia. Eso es complejo.
2.- Volviendo con el punto anterior, si las visualizamos desde un esquema de pensamiento único, tendremos que un cruce entre ciencias sociales y exactas especialmente complejo por la disparidad de objeto y métodos. Es preciso atender a los fenómenos peculiares de la realidad social y partir de una postura actitudinal de oposición al pensamiento unicista desde una sola perspectiva. Cada vez será más sencillo pensar la complejidad en la literatura que visualiza los horizontes de las matemáticas (la poesía de Gabriel Silva), la sociología que voltea a la composición musical (los estudios culturales), etc.
3.- En mi trabajo he empezado a observar estos intercambios inter y transdisciplinares a partir de la simple consulta de mis colegas profesores, artistas plásticos, acerca de las formas en que se pueden ver ciertas manifestaciones artísticas desde la filosofía, la antropología, la sociología y los estudios comunicológicos. Particularmente desde los discursos del arte no objetual, podemos encontrar que estas disciplinas, duras aún en su suavidad humanística, pueden aportar explicaciones puntuales acerca de diversas aristas del pensamiento de los artistas emergentes. Esto es enriquecedor porque permite encontrar una veta práctica, aplicable, inmediata, a los enfoques pragmáticos (como en Spencer, no en Peirce) de los campos académicos cerrados de las áreas arriba mencionadas desde el carnaval de opiniones, sensaciones, deseos y sufrimientos del arte actual.















