Normalmente no hago esta clase de cosas

May 6, 2008

ANALISIS DE NUEVAS TENDENCIAS II - Tareítas!!!

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Muy alumnos míos:

Nacida el 18 de febrero de 1933, es una artista estadounidense nacida en Tokio (Japón). Esposa de John Lennon. Lennon le dedicó gran parte de su trabajo, canciones y discos. Se casaron en Gibraltar el 20 de marzo de 1969. Ono es una importante artista de vanguardia de los 60s, era integrante del grupo Fluxus. Para muchos es una artista influyente en la formación del género y la cultura punk. Adepta del arte conceptual, para Yoko las ideas son el motor y esencia de la obra de arte, pudiendo ser más importantes que su forma física y las técnicas de realización. En el arte conceptual, el contenido, el mensaje, el estímulo al pensamiento y la crítica son por sí mismos el arte. En Valencia, se expone su obra EX-IT, en la galería al aire libre del L’Umbracle, dentro del entorno de la Ciudad de las Artes y de las Ciencias. Continúa…

Un happening es un conjunto de acontecimientos llevados a cabo o percibidos en más de un tiempo y espacio. Su ámbito material puede estar construido, tomado directamente de lo que está disponible, o levemente alterado; tanto como sus actividades pueden ser inventadas o lugares comunes. Un happening, a diferencia de una obra de escenario, puede ocurrir en un supermercado, conduciendo por una autopista, bajo una pila de trapos, en la cocina de un amigo, ya sea a la vez o en secuencia. Si es en secuencia, el tiempo puede extenderse hasta más de un año. El happening es llevado a cabo de acuerdo a un plan pero sin ensayo, público o repetición. Es arte pero parece más cercano a la vida. Continúa…

Vostell (Leverkusen, 1932-Berlín 1998) era, como el mismo se denominaba, un “ingeniero de la vida” con un concepto estético común por el cual el arte era igual a la vida y la vida era arte. Su obra recibió influencias como puedan ser la estética del fragmento, los ruidos de los futuristas, la veladas dadas del Cabaret Voltaire de Zurich, pasando por la estética del desecho de Schwitters, el surrealismo de André Breton, o los objetos comunes extraídos de su contexto y convertidos en símbolos de Marcel Duchamp. Temas como la violencia, el consumismo, el racismo o las catástrofes -accidentes de avión y coche sobretodo- influyeron en la creación de sus obras y en la técnica del decollage y el fotomontaje. Continúa…

Hay un nuevo videoarte en la Internet. Las diferentes formas de arte están mezclándose: vídeo y literatura, gráficos y música. La Internet hace posible una nueva forma de arte: el net art. Nam June Paik, conocido como el “padre del videoarte”, murió el domingo pasado en Miami, a los 73 años. Fue uno de los artistas del siglo pasado que expresó en la década del sesenta la transformación emergente de la cultura ante las nuevas tecnologías electrónicas. Su campo creativo no se limitó al estético y problematizó sobre la percepción y la desproporción sensorial provocada por las extensiones tecnológicas. Continúa…

Para justificar el estatus elitista, profesional y parasitario del artista en la sociedad, debe demostrar la indispensabilidad y exclusividad del artista, debe demostrar la dependencia del público con respecto a él, debe demostrar que nadie más que el artista puede hacer arte. Por lo tanto, el arte debe parecer complejo, pretensioso, profundo, serio, intelectual, inspirado, habilidoso, significativo, teatraal. Debe parecer calculable como una mercancía, de modo que le proporcione un ingreso al artista. Para elevar su valor (el ingreso del artista y la ganancia de sus patrocinadores), el arte se hace para que parezca raro, de cantidad limitada y por lo tanto obtenible y accesible sólo para la élite social y las instituciones. Continúa…

A lo largo del siglo XX, el arte experimentó en Japón una evolución nota­ble que sólo se puede advertir al estudiar el tema en profundidad. Es fre­cuente el hecho de que al hablar del arte japonés se aluda a la influencia que los artistas occidentales de vanguardia ejercieron sobre los japoneses. Sin embargo. aunque es lícito hablar de un trasvase de ideas de Occidente a Oriente. antes de la segunda guerra mundial, en ese terreno, no lo es hacerla en relación al arte posterior a 1945, pues los artistas japoneses se esforzaron en hallar un lenguaje propio e independiente con respecto a soluciones europeas. Continúa…

Quiero dos reportes de sus lecturas favoritas!!!!

Los quiero. Hasta el miércoles.

VICTOR

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Entrevistador: ¿Cuándo empezaron a interesarte el manga y el anime?

Víctor: A mí me gustaba ver Sailor Moon no sólo por las viejas sino porque crecí con las caricaturas japonesas y me gustaba que en TV Azteca empezaran a pasar más variedad así que seguí enviciado y me gustaba comprar cosas relacionadas como revistas por ejemplo pero no era algo como para ser otaku, ¿me entiendes? Por ejemplo, yo nunca he leído un manga, o sea, nomás el hentai en PDF o las imágenes de Imageshack en los foros pero porque yo sí me hice vicioso de esas madres un tiempo. Ya no tanto.

Entrevistador: El que hayas decidido entrar a estudiar japonés, ¿fue consecuencia directa de que te gustara el anime o había otros motivos?
Víctor: Yo quería entrar a japonés porque se me hacía un reto y nomás, no sé, había un montón de otakus, o de otakkys, pero yo nunca me llevé bien con ellos, tú ibas a la Unidad Central y los veías en la cafetería jugando a las cartitas y yo me decía: qué pedo!, ni al caso, de veras, esa gente está enferme, necesita hacer otras cosas, salir.

Entrevistador: ¿No había otra intención relacionada con la cultura japonesa, como saber más de historia o, acaso, viajar alguna vez hacia allá, en tu decisión de aprender japonés?
Víctor: No, o sea, en ese momento yo no pensaba mucho en Japón, sino que se me hacía un reto estudiar algo tan difícil como el idioma, y por eso le seguí, y ya ves, luego me cambié a alemán porque era algo nuevo para mí.

Entrevistador: ¿Por qué decidiste no continuar tus clases de japonés?
Víctor: Ya te lo dije, se me hacía que había que hacer algo nuevo y nada más. Se me hacía un buen ejercicio.

Entrevistador: ¿En qué momento dirías que empezaste a convertirte en otaku?
Víctor: Primero que nada, yo nunca me he considerado así. Por eso te decía que a lo mejor no te servía para tu proyecto, porque yo nunca he tenido compas otakus de esos, ¿no?, pero si insistes, yo creo que es cuando grababa los capítulos de Sailor Moon porque sí coleccionaba un friego y después con Dragon ball, porque cuando entré a la prepa me encantaba y sí me hacía gritar de emoción en serio.

Entrevistador: ¿Has practicado la colección de objetos relacionados con el manga y el anime?
Víctor: Pues, la verdad creo que no, de lo del hentai pues yo antes tenía muchos discos, pero sí me da más vergüenza desde que mi mamá me los descubrió pero yo no creo que tenga nada de malo.

Entrevistador: ¿Ya no coleccionas hentai?
Víctor: Sí, pero ya no es como antes porque ahora siento que como que algo se perdió o ya no es tan suave o cosas así, además de que hay hentai muy pervertido y eso es lo que más leen los otakkys y como que así no.

Entrevistador: ¿Consideras que hay un sustrato permanente de deseo sexual en la afición por el manga y anime en general y por el hentai en particular?
Víctor: Claro, pero como que ya es suficiente, ¿no?, en serio, los otakus no tienen novia, tienen fantasías.

May 2, 2008

TEORIA CRITICA Y POSMODERNIDAD EN LA CONSTRUCCION DE LOS PRODUCTOS E IDEARIOS DE LA CULTURA INDUSTRIAL

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Hay dos momentos en la historia del arte que dan la pauta para entender su papel en el mundo: el arte como representación de la esencia y su potencial, puesto en juego para servir a los objetivos de la comunidad que le reduce al nivel de un componente del poder y el arte como voluntad de preservar los valores intrínsecos de la humanidad.

Ambos enfoques son válidos a la hora de explicar el fenómeno artístico en términos cualitativos y ello se confirma cuando se observa a la manifestación del arte apoyándose en todos sus medios técnicos, dirigiendo un universo de simbologías en permanente expansión sobre todos los imaginarios culturales; el valor del arte ha pasado de ser la esencia de los poderíos para masificarse y ser reconsiderada y reclasificada por todos los agentes sociales.

Ese proceso no se inició con el auge de los medios masivos de comunicación, ni siquiera con el encumbramiento de los absolutismos, sino que más bien debemos encuadrarlo en el giro que el idealismo alemán dio al individuo para concederle el papel central de tomar las riendas de su forma de obtener el conocimiento, ahora la comprensión del arte sería un ejercicio analítico antes que una materialización de la autoridad materializada en iconografías, música formal o pintura canónica, lo que no quiere decir que esto ya no pudieran ser utilizados como vehículos de la ideología, sino que a partir del ascenso del individualismo como filosofía de la sociedad resultante de la Revolución Francesa, esta se encontraría en una posición notablemente comprometida ante la inestabilidad provocada por las pugnas entre las diversas concepciones del mundo que ofrecían formas variadas de entender a las esferas natural y social: los grandes sistemas filosóficos habían dejado su lugar a los modelos sociológicos que, basándose en la primigenia física social de Comte, estructuraron nuevos y más particulares métodos de estudio de las organizaciones de los individuos.

La idea de la civilización y sus expresiones artísticas como un estudio en evolución entró en crisis luego de los baños de sangre que se sucedieron tras la Revolución Industrial y es en esta disquisición donde comienza el presente estudio, cuando de la mano de los autores de la Escuela de Frankfurt podemos observar que la crítica contra el arte masificado gracias a la tecnología se cifró en las posibilidades negativas de las nuevas técnicas destinadas a conseguir la reproductibilidad perfecta de todas las obras creativas y su uso como sustento al del lenguaje de la dominación.

Se necesitan cuatro unidades de análisis que intentan cumplir el objetivo de reconsiderar este discurso crítico en torno al arte y la posterior adopción de este como fundamento y materia prima de la cultura industrializada:

En primer lugar, el repaso a la obra de los frankfurtianos sirve para contextualizar el punto más álgido de la teoría crítica contra la maquinaria estatal y su incipiente uso de las tecnologías emergentes para ejercer un control pretendidamente absoluto de los ciudadanos. De la obra del Instituto de Investigaciones Sociales deriva el modelo de análisis comunicativo del mensaje mediático que argumenta una visión apocalíptica de la manipulación que la creación artística ha sufrido para degradarse al punto de ser portavoz de un sistema hegemónico, lo que fue advertido por Theodor Adorno y Max Horkheimer, filósofos fundadores de la Teoría Crítica, en sus estudios sobre historia de la cultura, donde recelaban del sentido de progreso atribuido por Hegel a la humanidad como protagonista de la Historia, en la medida en que el progreso tecnológico había dado lugar a tiranías irracionales y luchas vanas en el campo de las ideas que aparecía más confuso que nunca en los años en que surgió la corriente denominada Escuela de Frankfurt, al mismo tiempo que se acuñaba la idea nuclear de Industrias Culturales.

En segundo lugar, ha sido pertinente hacer algunos comentarios sobre el origen de las tesis de Frankfurt y el estudio filosófico que se elaboró durante la primera mitad del siglo XX, para conformar un significado holístico del hombre y la mujer modernos en relación con su medio transformado por la tecnificación de todas las parcelas de actividad humana; ello es importante porque permite seguirle la pista a una metodología para distinguir ente estructuras estructurantes y estructuradas y los nuevos paradigmas que la filosofía, la sociología, la psicología y la economía habrían de estudiar para clarificar, en el caso que nos ocupa, el rol de la cultura industrial y las maneras en que esta se ajustaría a los deseos y requerimientos de una sociedad que ha visto a sus clases sociales difuminarse, al menos en lo que se refiere a sus fronteras teóricamente delimitadas, entre el predominio del capital haciendo circular nuevos y variados productos al alcance de casi todos los miembros del entramado social.

Después de este estudio recapitulativo del método, toca el turno a una revisión del arte como eje toral de las industrias culturales: sus usos, sus mensajes implícitos, sus resignificaciones, sus creadores y sus consumidores constituyen la suma del arte como fenómeno global y ya no como propiedad de pequeños grupos de potentados y el subsecuente desarrollo de este estudio progresivamente dejará claro que la cultura masificada muestra, como su principal bondad, una capacidad inaudita para atravesar estratos, élites y masa por igual, haciendo cada vez más accesible su consumo libre y confiando en el juicio de todos los receptores para hacer del estudio minucioso pero imparcial de los elementos de la cultura una nueva clase de ciudadanía fundada en la crítica inteligente y razonable.

Naturalmente, estas consideraciones sobre la construcción de una mentalidad inquisitiva y saludable para afrontar la globalización de todas las identidades del arte nos llevará al punto de partida, donde nos preguntamos qué es lo que queda de la apreciación artística como experiencia humana a la vez que mística, mientras que apuntamos la mirada al futuro de la industria mediática y su ascendiente sobre todos los colectivos a lo largo de una fase histórica donde se cuenta con más información que nunca (arte, técnica, economía, cultura general) y los beneficios y perjuicios que puede acarrear, sin perder de vista la importancia de basar nuestras reflexiones en el marco de una sociedad que se organiza más día con día oponiendo opinión pública, asociaciones civiles, conciencia ecológica y política, instrumentos para las decisiones democráticas y libre albedrío a los mensajes de la batería mediática y a los dictados, subliminales o no, del Estado que por sí sólo ha matizado y metamorfoseado sus procedimientos y carga ideológica gracias a los procesos de negociación establecidos con actores sociales plenamente concientes de su posición y que han demostrado la fragilidad del término clase social como definitiva barrera de separación y contención al unirse entre sí con miembros de campos distintos para defender un interés común en un caso, y con integrantes de otra campalidad distinta, pero no necesariamente antagónica, para luchar por alguna otra idea o iniciativa.

Esta actuación proactiva de la sociedad contemporánea es quizá la mayor evidencia que refute las tesis alarmistas sobre dominación a través de los medios: los ciudadanos han asumido su propia responsabilidad como consumidores y en la actualidad es más fácil entender que las desigualdades deben combatirse utilizando todas las herramientas institucionales y civiles a disposición, penetrando el sistema para probarlo, calibrarlo y hacerlo trabajar en bien de los mayores segmentos sociales posibles, iniciando un proceso gradual que garantice la permanencia y estabilidad de todas las instancias legítimas, lo que permitiría la paz social, al tiempo que se bloquea cualquier tentación autoritaria o desviación de los proyectos de gobierno.

La crítica irresponsable hacia los productos de la cultura masiva (pop), habilitada por la mera oposición inspirada por serios complejos de clase por parte de los diversos agentes de consumo, no servirá más que para ahondar las diferencias entre los campos e intensificar el estado de neurosis del consumidor promedio que constantemente ha de luchar con sus gustos e impulsos enfrentados a falsos sentidos de responsabilidad socia procurados por las objeciones interesadas de la izquierda o la derecha, cada una con su propia versión de lo políticamente correcto.

La vía de acción de este estudio es la profundización en aquellos elementos de la cultura, en su acepción más amplia, que significan a la valoración del arte en todos los niveles de reinterpretación y administración a cargo de la industria para así obtener un panorama general de las diversas facetas del consumo de cultura y su valor para el individuo actual, y no exclusivamente para la sociedad posmoderna.

La investigación que ahora nos ocupa emprende así una exploración desde la crítica hasta la plástica, se eleva desde la generalidad de un proyecto analítico sistémico y aterriza en un recuento de los valores humanos que pueden localizarse en el arte masivo para retomarlos, extrapolarlos y reintegrarlos al anhelo espiritual y estético de la civilización replantear y, de ser posible, crear una dimensión creativa y espiritual más sensible, más respirable.


April 30, 2008

MI PEQUEÑO DEPOSITO DE FETICHES TOKYOTAS LVI - El movimiento idol

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Wota.tv

En 1913, Ichizo Kobayashi, un acaudalado empresario y político instauró la escuela de teatro Takarazuka Kagekidan, una organización completamente femenina integrada esclusivamente por actrices las cuales interpretaban tanto papeles femeninos (musumeyaku) como masculinos (otokoyaku).

Kobayashi consideraba que el teatro Kabuki (teatro 100% masculino con una larga tradición milenaria en Japón) era una expresión elitista (no apta para la masa de la sociedad) y anticuada, por lo que instauró un nuevo tipo de teatro que fuera moderno, con música y bailes inspirados en occidente, y que renovara las expresiones artísticas de Japón con un enfoque que promoviera los valores de la tradición japonesa.

Tomando como base el antiguo adagio de “Kiyoku, Tadashiku, Utsukushiku” (pureza, honestidad, belleza), Kobayashi fundamentó toda su escuela en ésta filosofía, dando pie al surgimiento de una nueva expresión cultural completamente femenina, renovadora y que cumpliera el doble papel de satisfacer los requerimientos de modernidad y tradición ancestral que caracterizan a Japón.

Aunque no se les llamó de esa manera, las actrices “Takarazuka” fueron la primer expresión “proto-idol” de lo que es actualmente el movimiento idol Japonés, sin embargo el término “idol” como tal surgió en 1963 con la popularización de Silvie Vartan en la película “Idol wo sagaee”.


Hiroshi Aoyagi: Investigador del movimiento “idol” Imprimir

A pesar de que se han publicado artículos de investigación de manera aislada, es difícil encontrar hoy en día fuentes confiables que nos informen con veracidad y profundidad los aspectos teóricos del movimiento idol japonés.

Incluso en la propia sociedad japonesa, la dinámica social ha creado una profunda serie de sincretismos entre muchas corrientes artísticas e intereses comerciales derivados de las demandas de ciertos tipos de público, lo que ha creado que hoy en día muy pocas personas comprendan el fenómeno idol en su correcta definición.

Aunque el proceso de “producción simbólica” es un proceso dinámico y evolutivo, las raíces del género idol siempre subyacen las mismas características de reflejar “ternura” e “inocencia”, lo que desde el punto de vista teórico significa una aplicación práctica del esquema “kiyoku, tadashiku, utsukushiku”.


Afortunadamente para quienes se han perdido en ese sincretismo de corrientes “post-idol” (una suerte de post-modernismo en el arte musical idol), el investigador japonés Hiroshi Aoyagi de Kokushikan University nos ofrece su libro “Island Of Eight Million Smiles: Idol Performance And Symbolic Production In Contemporary Japan” , un excelente compendio de contenidos, historia, análisis y fundamentos del movimiento idol japonés, desde sus orígenes hasta nuestros días.

Para que no le digan, para que no le cuenten cuentos chinos sobre las “idols”, una lectura 100% recomendable para aquellos que deseen instruírse en el mundo “idol” de a de veras.

El “wotagei”: la vía del “amaeru”

El “wotagei” -gritos, saltos y movimientos coordinados para apoyar a las idols- representa la vía natural por la cual el fanático o “wota” refleja el “amaeru” hacia su idol.

El “amaeru” es el proceso “sentimental o afectivo” que se desarrolla entre las idols con su público y viceversa, donde se genera ese sentido dual de “indulgencia-respeto” y que no se exige, sino que simplemente se otorga de manera mutua. En el proceso de “amaeru” la idol asume un papel de respeto hacia el estilo musical (cumple el esquema idol, sus reglas y principios), hacia sus fans y hacia su propia persona, ofreciendo en garantía su nombre “real” ya que es ella, quien respalda con su nombre sus acciones como idol. Por ello, ninguna idol tiene nombre artístico, pues su nombre real es garantía de su vida personal y de su vida como idol, su forma de responder hacia su público y su forma de ofrecer por tanto su vida como garantía de que efectivamente es una idol que está ofreciendo el “amae” hacia su público.

Una idol es sin embargo una persona que puede equivocarse, por eso cuando comete algún error lo primero que debe hacer es disculparse, sin embargo eso no la exime de ser idol, pues no busca deliberadamente el error, sino que es capaz de superarse y ser una mejor persona. Obviamente, si reincide (por ejemplo que se le vea fumando, como ejemplo), entonces es expulsada del medio idol, convirtiéndose en una persona común.

Por ello, el wotagei en otros estilos musicales es totalmente erróneo. Cada movimiento del wotagei es una muestra de “respeto y sumisión”, es una manera en la cual el fan le muestra su respeto a las idols. Por eso, un artista con vicios, con un lenguaje inapropiado, con una vida personal cuestionable, no merece recibir ese tipo de “halagos” que implica el “wotagei”.

Aunque también es un hecho que, algunas personas - con nulos conocimientos del género idol - no entienden el significado del wotagei y por ende, pretenden implementar el wotagei en cualquier genero y tipo de artista, aunque no sean idols.

Yoko Minamino + Wotagei (1986) Una idol se caracteriza por expresar el “amaeru”, y su público responde con “amaeru” mediante sus aplusos y el wotagei. En este video, el “amaeru” se observa fácilmente, dejándonos ver cuál es efectivamente la “energía idol” que debe generarse entre la artista y sus fans.


ENRIQUE SERNA DIXIT

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Cómo me gustaría que el mundo volviera a ser cursi. Que la humanidad recuperara el sentido romántico de la vida y junto con él, la tradición de los noviazgos largos, las serenatas, las cartitas perfumadas, los apretones de manos entre las rejas de los balcones. Cómo me gustaría vivir en un mundo más discreto y decente, donde el amor fuera una necesidad del alma y no un capricho del culo. Pero qué le vamos a hacer: me tocó vivir en una época insensible, deshumanizada, obscena, en la que nadie respeta ya los sentimientos del prójimo.

Fruta verde. Pag. 279.

April 17, 2008

KENZABURO

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Este jueves a las siete de la tarde en la Biblioteca Pública Central Estatal estaré “dictando una charla” dentro del Ciclo Los Imprescindibles XII por invitación de mi queridísima Olga Angulo.

Mi no menos querido Raúl Linares, cuando fue a presentarle sus opciones para exponer a algún autor Nobel en el ciclo (desde aquí nuevamente mis felicitaciones por su discurso en torno a Vicente Aleixandre) le preguntaba si yo estaría presente este semestre y, a la respuesta afirmativa de Olga le inquiría, con su picardía de ornitorrinco:

-No me digas: hablará de un japonés, ¿verdad?

-¿Cómo supiste?-Se habría sonreido Olga…

¿En qué concepto me tienen? Sea cual sea, me encanta, y casi tanto como Kenzaburo Oe. Harold Bloom, el chistoso crítico literario (que a mí me gusta mucho, debo decirlo) para quien el canon occidental empieza en y termina con Shakespeare, refiere que los grandes autores pueden hacernos ver a sus propias influencias desde la óptica con que ellos, en su obra, los han recogido, tal y como nos pasaría con Virgilio luego de habernos leído La divina comedia. ¿Exaltación del fanfic, acaso?, al menos la capacidad de una multirreferencialidad al servicio de una metaficción con la que un autor (vuelto personaje) nos es regresado a otra vida, la actual, desde la que podemos reabordarlo. Kenzaburo lo hace con Dante y si quieren que se los explique tendrán que ir a verme.

Aunque, en realidad, de ir a verme, lo harían para hacerme feliz con sus presencias.

Los quiero mucho. Nos vemos.

April 4, 2008

PORNOGRAFIA Y ACTITUDES POSMODERNAS

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El hiperespacio como receptáculo y perfeccionador de la realidad objetual nos ofrece sus diversas facetas y utilidades usando capacidad para hacernos transitar desde la experiencia interpersonal hasta la simulación de nuestro capital simbólico bajo configuraciones personales que nos permiten jugar con reglas propias en un espacio controlado en el que establecemos las rutinas por las que nos relacionamos con otras personas mediando el monitor de la computadora a través de decenas y cientos de servidores interconectados para satisfacer una necesidad primordial que subyace a todas nuestras actividades como internautas: la comunicación…

Hay casos desconcertantes de personas que no han encontrado dicha satisfacción por medios convencionales y han preferido, porque el desarrollo de la red lo ha permitido, refugiarse en la experiencia vicarial, sustitutiva, que le ofrecen las salas de chat, la íntima efectividad del correo electrónico y, por supuesto, también la pornografía, parcela polémica como pocas y que en lo referente a su uso la batería mediática ha apuntado hacia los jóvenes como los usuarios icónicos de Internet enfocándose al consumo industrial de tales productos que permean la Red. Este consumo industrializado de pornografía en red ha sido denunciado como la insensibilización de los públicos hacia la dignidad del cuerpo humano y los ordenamientos morales que deben sustentar a una sociedad equilibrada y saludable, pero ante un fenómeno que por la fuerza de sus soportes y ubicación como motor de relaciones humanas y comerciales a nivel global no presenta visos de disminuir controlado por instancia alguna, considero vital preguntarnos: ¿cuál debe ser nuestra actitud para abordar el gran tema mundial de la pornografía en la web?

Conviene anotar la necesidad de un enfoque científico que prime la iniciativa del sujeto sobre toda parcialidad ideológica: la evasión de una realidad real, en la categoría del filósofo esloveno Slavoj Zizek, para alimentar y recomponer el imaginario personal que incide en la representación en sociedad, en este caso del joven, que puede afirmar su identidad como agente social practicando un deporte, cantando en una banda o abriendo una página web; desde una perspectiva pragmática, encontraremos que la inevitabilidad de los actos del joven consumidor que espoleado por la industria hace uso de determinados productos radica en que los hábitos y gustos exigen un equilibrio justo en la negociación con la realidad en vez de una censura a priori que desconozca los motivos y aspiraciones del usuario.

En su relación con sus contenidos, el consumidor promedio en Internet implica la contención de sus deseos, como sugiere Todd Kendall en Pornography, rape and the Internet (Clemson University), planteando la necesidad de un criterio que balancee, disminuyéndolo naturalmente, el consumo del porno con la vida real, un llamado a la mesura y el regreso paulatino al mundo real donde no sólo se haga un simulacro de la cultura sino una vivencia de los potenciales personales en provecho propio.

WALTER BENJAMIN DIXIT

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He hablado del procedimiento de una cierta fotografía que está de moda: hacer de la miseria objeto del consumo. Al aplicarme a la «nueva objetividad» como movimiento literario, debo ir un paso más adelante y decir que ha hecho objeto del consumo a la lucha contra la miseria. De hecho su significación política se agotó en muchos casos en la transposición de reflejos revolucionarios, en tanto aparecían éstos en la burguesía, en temas de dispersión, de diversión, que sin dificultad se ensamblaron en la práctica cabaretística de la gran urbe.

El autor como productor.

April 2, 2008

POST DE AUTO-MOTIVACION

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March 31, 2008

EL JARDIN DE LA SEÑORA MURAKAMI (Mario Bellatin)

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Lo mejor de Mario Bellatin (México, 1960) no es su feliz empecinamiento en convertirse en nuestro Mishima mexicano sino en la obra consecuente que apoya con brío esta pretensión. Fiel lector de Tanizaki, gusta de los montajes entre luces y sombras en amplios espacios helados (y abigarrados) como las conciencias de sus personajes. Su amoralidad no es desconcertante porque los que lo leemos le conocemos su vocación de esteta y por eso le perdonamos su complacencia: los lectores patológicos que creemos que por eso ya estamos listos para aspirar a convertirnos en lectores sabemos que la ambición es lo único y que todas las mañanas debemos desayunar egos revueltos para poder soportar la realidad. Bellatin la ha soportado. Aquí sigue luego de un intento de suicidio y, para nuestra alegría, escribiendo, y siempre hacindolo con la simplicidad estilística que debe guardar para su propio ser todo aquel que, después de leer demasiada (es un decir: NUNCA es suficiente…) literatura japonesa decide que ya está preparado para extender su mundo interior cerrado infinito como una ceremonia del té al plano de la recomposición de sus sensaciones favoritas a través del papel: el lector es lo de menos, nada como releer lo compuesto y viajar al instante al mundo que es mejor que este porque lo ha inspirado la pasión de la sombra, las nociones estéticas de la era Heian desde donde el autor recupera la esencia de un japonisme primigenio vuelto posmoderno. O neomedieval.

Las fantasías totales que Bellatin desarrolló en los albores de su carrera con Canon perpetuo, Salón de belleza o la impecable Damas chinas, en las que deplegaba los momenticos, las migajitas cronotópicas que a la brevedad podían destruir a una persona (siempre personaje, pues aquel vocablo proviene de la palabra latina para “máscara) volteándole su vidita para entretenimiento del lector y agilización del ritmo de lectura de sus nouvelles en formato grande, aparecen aquí resumidas en amplios escenarios que, a costa de la corta extensión de la obra, concentran los temores del lector sobre la inminente precipitación de un desenlace que es todo un concepto: el rencor, espolvoreado con las pocas palabras adecuadas, deviene ornato brillante. La oferta de Bellatin es que sólo nos concentremos en esto último: Izu Nakamura es tan inteligente que no es feliz, y eso es un alivio, y se pasa el día refugiada en su estudio, y su padre agoniza, y mientras acaricia sus sueños de crítica de arte elucubra sobre la ruta a seguir para ubicarse en el carro bueno de la cultósfera universitaria, en donde al mismo tiempo se verifica una lucha entre los conservadores radicales y los liberales renovadores. El resultado recuerda el final de La sociedad de los poetas muertos, y es que cada revolución debe contar con el aval de todos los componentes del Poder posibles o de lo contrario no revoluciona nada, y esta es la alegoría de todas las iniciativas humanas representadas por la prioridad de Izu hacia su naciente carrera académica. La historia de un proyecto de largo aliento frustrado que llena a todo el libro.

El grave sufrimiento de la Señora Murakami que ve demoler su jardín al principio y al final de la novela es el del fin las ilusiones y el regreso a la miseria abyecta: cuando la joven Izu acude a la casa del Señor Murakami con el fin de conocer su colección de arte para su artículo nace su inquietud por la destrucción del orden histórico de la belleza objetual, el nuevorriquismo del ignorante coleccionista le molesta y en ello cree que habita una tesis atractiva que cobije su trabajo, que aparece publicado pero no recibe, a pesar de las buenas críticas de su maestro Kenzo Matsuei y del editor Aori Mizoguchi, las respuestas acostumbradas por parte de las víctimas del crítico. Poco después empieza un ritual de cortejo por parte nada menos que del Señor Murakami paralelo a la puesta en venta de su colección. Izu sabe que algo se ha podrido para siempre. Acaso ahí va su incipiente carrera. Ha habido mala suerte. El Señor Murakami, como no es un coleccionista como los otros, formados en una educación artística sólida, puede disfrutar de una respuesta infinita contra su crítica que se ha creído más lista que él y cuando Izu ha aceptado ser su esposa ya no hay una colección de arte, ya no hay un mundo distorsionado de ignorancia de los preceptos estéticos fundamentales para atacar en la persona del lerdo Señor Murakami. Tan sólo hay brumas que enaltecen la sensación de que había una trampa tendida sobre el proyecto de una vida alternativa.

El jardín tradicional exigido por la recién desposada se convierte entonces en el recordatorio de un odio contenido pero en especial de una nostalgia por algo que nunca existió, y esta nebulosa es aprovechada por el autor utilizando la técnica de la anécdota rescatada, o reescrita, y puesta en el papel por la habilidad de un tardío traductor. El poder del símbolo del jardín según la apropiación que de él ha hecho Izu Murakami consiste en asumir que las vidas de ambos han terminado ahí y que su demolición tras el funeral del Señor, tendría el potencial para dar por inaugurada una nueva y refulgente etapa en la vida de la viuda pero, ¿de verdad ella desea un nuevo comienzo?

March 25, 2008

PRIMERA NIEVE EN EL MONTE FUJI (Yasunari Kawabata)

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Lo que más me sorprende de la narrativa breve de Kawabata es su fugacidad: un destello que muchas veces es oscuridad, pasión por el detalle que revela el valor de cada cuento, y este es nada menos que el descubrimiento de que lo contrario de una narración no es la experiencia concreta sino la sensación de una acción. En otras palabras, los cuentos de Yasunari nos muestran que la función de la palabra no yace en su acercamiento a una experiencia acontecida sino en la necesidad prevaleciente de explicar la existencia como algo que olvidamos mientras precisamente nos afanamos en la experiencia, siendo esta tan sólo una mediación que nos pierde el sentido último, el conocimiento de las cosas a través de sus funciones.

Por eso es que un libro como este nos obliga a pisar el freno (aunque, en otro sentido, también a abrocharnos el cinturón…) y recordar que no debemos prepararnos para disfrutar de una anécdota sino de la miel de los eventos que se derraman de las vidas, del propio ser, de sus protagonistas: la mitad una hilera de ginkgos que amanecen perfectamente secos, en contraposición a su otra mitad frondosa mientras a la casita colindante llega una misteriosa mujer que aterra por la belleza de su amor hacia su hijita; la venganza contra el mundo de una mujer que se sale con la suya al ocultar a su marido la pasión de su amante a costa de su deshonra por la sospecha (tan sólo eso) de un tercero en discordia; el silencio brutal de un escritor que empieza a desaparecer, por dejar de ser escritor casi a voluntad, en la bruma de lo que nunca fue, frente a la torpeza de su discípulo que no termina de aprender que el precio a pagar por el conocimiento más profundo es la imperfección.

Esto último, la armonía de los espacios incompletos, es vital para la obra de Kawabata: como digno heredero de una tradición estética hija de la interacción primitiva del ser humano con la dimensión animista del shinto, sabe que la incompletitud está ahí, en la realidad, en lo existente (del latín ex-istere, lo que esta fuera de uno mismo) para mostrarnos la perfección de una Naturaleza que invita a sus criaturas a suplementarla, renombrándola, por ejemplo, a través de su intervención, en una sublime metáfora del arte que se entiende como parte de un andamiaje humano, que es divino, llamado a echar luz sobre la tiniebla del anonimato, función para la que el escritor está llamado. Además, bajo esta premisa, muchas veces se ha dicho que la tradición teo-socio-histórico-cultural japonesa no es un humanismo sino un naturalismo.

Por eso la delicadeza, exotérica diría Mishima, presente en este autor. La voluntad para develar las estructuras de la naturaleza, humana en este caso pero conteniendo mucho más, por medio de la simpleza complejísima de las vidas de sus personajes: una pareja que tras separarse de sus respectivas personas equivocadas se reencuentra para escapar, geográficamente, a la certeza de que el tiempo de la primera deliciosa impresión ya no es recobrable; el juego misterioso de unas cuantas gotas de lluvia y su capacidad para sacar de sus cabales a dos frágiles amigas; la amplia reflexión sobre cuales son las significaciones eternas de escoger una piedra antíquisma (como un microscopio que presenta el absurdo fugaz de la vidita) para servir de tumba. Todo esto es una metáfora sostenida con el rigor de la paciencia que basta comprobar con una mirada a una de las fotos de Kawabata : el abuelo entrañable que nos recuerda el valor lo mismo del escepticismo que del amor pero al que no cualquiera se atrevería a pedirle que le contara una historia antes de dormir. Cuando llega el final de uno de sus cuentos nos queda la sensación de que nada ha pasado, que la anécdota se nos escapó. Y es en ese momento que, en algún lugar, Yasunari esboza su enésima sonrisa.

March 24, 2008

CONCEPCIONES ESTETICAS

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Hoy, una ocurrencia antigua:

¿Quién ha establecido que lo rosa es rosa y lo azul, azul?, ¿quién creó las ideas primigenias vinculadas a los colores, generando el resto de productos culturales relacionados? La historia ha mostrado que la riqueza del colorido rara vez tiene que ver con los sucesos del mundo real, el ojo humano ha aprendido a ignorar matices y variaciones de mezclas que le dan a cada cosa que nos rodea su significación y personalidad; y este asunto va más allá del discurso romántico que nos exhorta a detenernos en los pequeños detalles de la vida, trasciende nuestra forma de ver los objetos y, al obligarnos la evidencia a detenernos y comprender que culturalmente guardamos reticencias absurdas respecto al color, nos restriega frontalmente nuestra ignorancia e incapacidad para responder a los bellos y sutiles estímulos del medio en una época competitiva y hostil como nunca

Por ejemplo, el debate que cuestiona por qué las niñas rosa y los niños azul ya está superado, y yo quiero concentrarme en el diseño gráfico que manejamos en nuestra vida diaria, en la que los colores brillantes y la estética suave (me abstengo de utilizar la palabra “tierna” porque me estaría arriesgando a ser blanco de vituperios por parte de los sectores duros de los comunidades defensoras de la masculinidad tradicional) son apartados cuando se desea utilizar una imagen de firme seriedad y confinados al uso por niños o mujeres jóvenes, reduciendo severamente el espectro lumínico con que nos cubrimos cotidianamente.

Negro, gris, blanco, cafe y el viril azul, además de otros colores “fríos”, han sido preferidos sobre las tinturas “calientes” (rojo, naranja, amarillo, etc.) en todos los espacios de intercambio social, y si bien podemos encontrar ambas clasificaciones desplegadas tanto en la naturaleza como en los artificios humanos, nuestra manera de interpretarlos está irremediabente ligada a concepciones culturales que nos indican que si algo es solemne y cuenta con una estructura bien articulada, el diseño también tenderá a la sobriedad y será lo contrario, utilizando coloraciones chirriantes en una presentación agresiva, cuando se requiera de la atención sostenida de quien lo ve.

El punto es que, ante la devaluación de nuestra apreciación imparcial para con las representaciones visuales, resulta imperativo replantear nuestras posturas acerca del uso cultural del color y el diseño, de las ideas preconcebidas que nos hacen otorgarle valor a aquellas mezclas estratégicas y simples que nos inspiran fuerza y dominio del entorno en que se inscriben, al tiempo que rechazamos catégoricamente todo lo estrafalario y femenino (es una pena) que nos remite a la debilidad y la disfuncionalidad y, en última instancia, que nos hace visualizar a lo “auténtico”, lo enérgico y lo ordenado en tonalidades bajas y simplonas, carentes de chispa y de una originalidad que nos abra las puertas para diseños elaborados y vistosos (autómoviles tornasolados, cuadernos multicolores forrados con divertidas calcomanías, casas y edificios públicos pintados con rayitas y bolitas fosforescentes, ¿por qué no?) que transformen ideologías y se hagan parte de nuestra cultura local y personal, revolucionando mentes y visiones sobre el mundo y sus posibilidades decorativas, anímicas y hasta sociológicas.

Las sociedades de hoy viven más reprimidas que nunca, que el color fomenta la rebelión y vulnera la sinarquía ferrea que requieren el Estado y sus hipócritas vasallos para funcionar no debe ser un secreto para nadie, pero podemos verlo desde la perspectiva del interés personal y de la belleza que DEBE admirarse todos los días, aunque sea en raciones mínimas. Cada quién puede empezar con una calcomanía un día, seguir con una corbata o una mascada psicodélica al otro y terminar la semana colocando en la ventana de su sala unas cortinas con dibujos de animalitos felices y multicolores. Todo depende del gusto y la voluntad.

(A manera de descargo diré que este es un texto tan anacrónico como mis deseos de un cambio en la perspectiva sociocultural de la simbolización cromática. Sigo anhelando la exquisitez de los metales tornasolados pero ahora ya me puedo mantener más tiempo sentado con tranquilidad sin que me levante la indignación: si quisiera expresar mi molestia con las cosas que más me molestan ni siquiera dormiría. Ahora, los hipócritas vasallos somos nosotros.)

March 22, 2008

LO BELLO Y LO TRISTE (Yasunari Kawabata)

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¿Cuánto tiempo puede pasar sin que se le haga justicia a un alma derruida por el desprecio?, o quizá en vez de preguntarnos deberíamos pensar en la fragilidad de una experiencia sensitiva como el receptáculo de la tristeza de un mundo que es demasiado aterrador para aquellos seres que se expresan mejor en la turbulencia de un pincel y que por lo tanto no están capacitados para soportar indemnes los arrebatos pasionales de la Brutalidad que muchas veces toma la forma de un hombre inconsciente. ¿El dolor puede guardarse para siempre a través de su sublimación en exquisito quehacer artístico?

La tesis que Yasunari Kawabata (Osaka, 1899) plantea en esta novela no puede ser más inquietante: ¿en qué medida mi obra de arte que es el vehículo para que mi sensibilidad violentada pueda digerir mejor el mundo debería ser discriminada en favor de la consecución de un ardoroso objetivo más terrenal pero capaz de proveerme una felicidad mayor, más “real”? La felicidad es entonces una condición que se puede o no alcanzar según el parámetro establecido por mí mismo para sentirme satisfecho y hasta “productivo” siempre bajo la amenaza de que, si uno sólo de los microcomponentes de la compleja máquinaria de la vida diaria se sale de su lugar, nos veremos atormentados por el resto de nuestra existencia por la desazón de lo que pudo ser y de los errores que debimos predecir, en un momento en que la experiencia no nos había capacitado para distinguirlos.

Otoko, la gran protagonista de Lo bello y lo triste, es una pintora al borde de sus años cuarenta que se ha ido a vivir a Kyoto tras sufrir una decepción amorosa siendo casi una niña que no sólo le dejó el fardo de la muerte de su bebita, el producto del embarazo subsecuente a su relación con un hombre veinte años mayor que ella, sino la angustia serena de saberse amante devota y eterna de él, del novelista Toshio Oki, que la ha abandonado para siempre y se ha servido de su romance para pergeñar una novela a lo Lolita acerca de la relación de un hombre maduro con una colegiala de secundaria: una infamia que pesará sobre Otoko pero también sobre la decadente carrera literaria de Oki, y Keiko, la apasionada y amoral asistente de la pintora, busca la venganza de su maestra para devolver equilibrio a un universo en el que los cuadros que reproducen plantíos de té e infantes neonatos acendiendo a la gloria no sn suficientes para regresar la tranquilidad a un alma agobiada por la vergüenza. Es probable que todos los Okis del mundo, patanes y calaveras, cuando salen a hacer sus desmanes no piensen en la variable del tiempo como asentador de sedimentos amargos en las vidas de todos, y cómo estos funcionan como vías para que la culpa se instale sobre las espaldas de c ada victimario, y Kawabata nos ofrece esta visión de la venganza como una catástrofe natural, como un movimiento cósmico que, sin importar en qué abismo exterior o personal se ocultara Oki, lo habría encontrado, porque en el mundo del Premio Nobel de 1968 la comprensin del mundo en su estado natural implica un tratamiento similar para los actos humanos: quien atenta contra la inocencia de un alma pura, debe pagar, así sea con la sangre de su propio hijo. Ninguna ofensa quedará impune.

KITCHEN (Banana Yoshimoto)

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Todavía recuerdo la sensación. Durante mucho tiempo tuve la intención imperativa de describirla con toda la exactitud posible. Pero la reseña literaria no es un sub-género exacto: se conforma con una aproximación argumental, con la ocurrencia, a veces y, en particular, con la sensación, con una estética de la visión algarábica, epifánica de un sólo momento. Una sensación mesmérica: la noche anterior había recordado un libro extraño perdido años atras en una pequeña biblioteca y corrí entonces a comprarlo, tras lo cual me senté frente a mi computadora con el volumen en mi mano izquierda y en mi mente ardorosa el plan de leer el primer capítulo y continuar por la mañana. No volví a levantar la cara hasta que terminé la última página. No recordaba qué día era (11 de diciembre de 2001) ni si era de día o de noche (era de noche) ni cuánto tiempo transcurrió (¿dos horas?), simplemente me transporté a un ensueño. Algo que no había vivido antes ni he vuelto a experimentar. ¿Hay posibilidad de repetirlo con otro libro o es que así se sienten los raptos extáticos en nuestros tiempos? No quisiera llevarme otras sensaciones simplemente porque esa es la más fuerte, la más placentera y la que me construyó en un rato como nunca lo imaginé. Perogrullo, pues en realidad siempre que intento volver a ella me doy cuenta de que no consigo remontarme, moverme de esta silla. Al menos en esta ocasión si puedo percatarme de ello.

¿El argumento? Lo olvidaba, en realidad es la cosa más sencilla, por bella, de este mundo, el de la novela. A la jovencísima Mikage Sakurai se le muere la abuela y se queda sola en su casa, refugiada en la cocina que, dice, es el lugar de la casa donde se siente más a gusto, pues donde quiera que se prepare comida se siente segura, que se supone es lo que más necesita en ese momento.

Un día, Yuichi toca a su puerta y se pone a sus órdenes. El departamento de sus vecinos queda a su disposición y lo que sigue en la próxima mitad del libro es responsabilidad de la tensión sensual (que no específicamente sexual) de los colores y las sensaciones despertadas por blancas paredes, futones acolchados pero fríos y mucha comida. La mejor Banana Yoshimoto es esa que hace colgar (colgándonos) a Mikage, ahora estudiante de alta cocina, de una de las ventanas del hotel a donde ha ido a perseguir a su Yuichi para hacerle la entrega sorpresa de un plato de carne al estilo katsudon. Esa es la épica a la que nosotros, hoy mismo, podemos aspirar, la clase de pasión que se puede atisbar desde los envidiables electrodomésticos que la platónica pareja compra a mogollón opara aliviar la angustia de entenderse en el vacío candoroso que ahora comparten y que a nosotros nos deja sin aliento.

Sin aliento ni mucho menos palabras porque esta novela es una sola imagen permanente, subyugante de la soledad: un cuadro de concreto blanco a la medianoche mientras dos piececitos corren a la cocina a prepararse un noctámbulo tazón de ramen y se acabó. ¿Minimalismo japonés?, créaseme que es muy cierto que demasiadas palabras salen sobrando de aquí, al extremo de que el único símil cinematográfico efectivo que he encontrado hasta ahora a esta obra sea Cafe Lumiére, de Hou Hsiao-Hsien, porque prefiero quedarme con la sóla escena (¿de la película o de la novela?, integrémoslas como apetitosa masa de pastel…) de esta pareja que en silencio alrededor de la mesita, en el piso, se enfrenta a la enormidad del absurdo, un absurdo que impone sus reglas racionales para perpetuar la tristeza en torno a un ideal estético como es la sencillez de un romance platónico materializado en objetos como un tostador o una sopa simplita pero deliciosa. Eso es Kitchen y quien quiera ver en ella una historia de amor se equivoca de palmo a palmo. O, tal vez, sólo un poquito.

Escrita en 1986, Kitchen vendió, hasta las ediciones de 2001 (que incluyen a “Moonlight shadow”, estrujante relato escrito para ilustrar su tesis de licenciatura y no incluido en la edición original japonesa) seis millones de ejemplares a nivel mundial consagrando instantáneamente a su autora como novelista del mainstream sin que ello significara una disminución de su reputación como escritora de culto alrededor de la cual se fue construyendo una leyenda que giraba en las posibilidades de una historia sin recovecos ni recargamientos para llevar una concepción personal desde el anonimato hasta la cúspide de la literatura: Banana Yoshimoto (Tokyo, 1964), cuenta la leyenda, había escrito su novela en los descansos de su trabajo como hostess en el bar de un club de golf mientras concluía su licenciatura en literatura. Los lectores atentos, y enamorados, seguirían esta historia personal como el argumento paralelo a la creación de sus personajes, quienes, con este andamiaje autoral detrás, adquirirían una vida turgente e inusitada, por ser producto de circunstancias ideales demasiado reales, por ser, en fin, hijos, como el resto de la práctica totalidad de la humanidad, de un tiempo en que el heroísmo parecería reducido a volver con vida del trabajo o a ajustar el presupuesto casero para llegar a fines de quincena: toda una ventana (con el marco cochambroso) a un horizonte nuevo de posibilidades literarias que, para quedar listas con la sazón perfecta sólo requieren de la sensibilidad estética precisa (”tocar el clavecín es muy fácil…”) que, en esta ocasión, es ofrecida con brillantez por el corazón de la Yoshimoto. Ese no-sé-qué-que-qué-sé-yo que hoy me haría pagar por volver a vivir esa sensación a plenitud. Por volver a descubrir a Kitchen en toda su magnitud. En toda su monstruosidad.

March 21, 2008

SURGE CORRIENTE DE LOS “EMOS”

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Alberto Montes
jmontes@lacronica.com
La Crónica de Baja California

El fenómeno social de los jóvenes denominados “emo”, quienes se encuentran de moda a nivel internacional y nacional, también han surgido en Mexicali en los últimos meses.

Este grupo de jóvenes, en su mayoría de clase media y alta, se denomina como una tribu urbana, con ciertos rasgos en su forma de vestir y arreglarse su cabello.

El catedrático de la escuela de Artes de la UABC, Mario Bogarín, comentó que esta “tribu urbana” se caracteriza por su imagen oscura y andrógina, que provienen de la estética de la música rock.

“Los emos son personas de muy corta edad que pertenecen a una clase media alta y tienen en común brindar una prioridad a la imagen personal”, señaló Bogarín, quien ha realizado trabajos sobre estudios culturales.

Agregó que “emo” es un término relacionado con un modo de vida “emocional” que tienden a exhibir sus actitudes de depresión, soledad y marginalidad.

El catedrático dijo que esta tendencia de la moda proviene de una combinación del estilo “dark” u oscuro de los ochentas, el “punk” de los setentas y el rock independiente de los noventas de Estados Unidos e Inglaterra.

“Es una cultura en la que predomina la música como forma de vida y la exhibición de su cabello y ropa por sobre cualquier ideología específica”, señaló.

Bogarín dijo que su actitud de “pose” ideológica y emocional es lo que ha generado el desprestigio de las demás tribus urbanas que existen en las urbes del mundo.

“Los punks, los darks y los metaleros no los aceptan porque ellos son grupos que ya tienen años establecidos y buscan algún tipo de ideal, situación que, según ellos, los emos no tienen”, explicó.

El profesor dijo que a pesar de que no es un movimiento gay, se les relaciona con esas preferencias por el aspecto femenino que cultivan los chicos partícipes de lo emo o emocional.

“Exaltan no el amor, sino la falta de el y lo infelices que se sienten por estar solos y hasta se llegan a hacer daño a si mismos con la finalidad de exhibir su vulnerabilidad ante el mundo”, dijo.

Explica ola de violencia

Las causas principales de que los sectores cholos, punks, metaleros y darks sean hostiles con los emo, es porque les causa desprestigio que sean confundidos con ellos, comentó la psicóloga clínica Martha Salazar.

Esto ante los atentados violentos que han realizado otras tribus urbanas contra grupos “emocionales”, en ciudades como Querétaro y Distrito Federal.

La psicóloga clínica explicó que muchas de las veces los cuadros de depresión que manifiestan estos jóvenes es fingido y lo hacen porque les da estatus social en sus grupos.

“Estas personas que se caracterizan por oscilar entre las edades de 14 a 19 años dicen estar deprimidos solo por que está de moda y se provocan una tristeza profunda”, dijo la especialista.

Agregó que los emos llegan hasta a autoflagelarse realizándose cortadas en las muñecas u otras partes del cuerpo para demostrar su dolor.

Cómo son:
Son jóvenes de muy corta edad
Son clase media
Usan ropa negra y ajustada y cabello alaciado cubriendo sus rostros
Brindan prioridad a la imagen ante a la ideología
Pretenden estar deprimidos y tristes

Bandas de rock que oyen:
Panic at the Disco
My Chemical Romance
30 Seconds to Mars
Fall Out Boy
The Used
Panda

March 19, 2008

HAY MANERAS

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Nadie me venga con reglas de urbanidad:
lo mejor es callarse para siempre.
El fuego tiene muy mala prensa
en esta época nuestra:
nada de consumirse (mejor oxidarse),
olvídate de quemarte (no es algo productivo),
tu pasión es tu equivocación.

Yo soy el primero en censurarte.
Yo, que vivo al lado de un grito,
de un cinturón centelleante,
de un balón ponchado,
entre estalagmitas de sal
con buena conciencia.

Porque, imagínate qué pasaría
si todos los sueños se hicieran realidad
(un millón de millas en Japan Airlines,
mousse de chocolate con chispitas de menta,
el beso perfecto, tus tres virtudes en
mis siete chakras, la alfombra roja
más larga y un atardecer a las nueve de la noche):
la economía se desquiciaría mientras Dios dejaría
de sernos útil y yo no tendría sentido.

Así que olvídate del tonal y el nagual
como yo he dejado de preocuparme
por el noúmeno, esta caracterización
ha dejado de servirnos,
como la imaginación que me vació
aquella mañana: una dulce manita
tratando de guardar un libro
(entre muchas noches de llanto)
antes de tenderle mi propia mano.

¿Qué queda de eso?
Sólo el terror de escuchar sus palabras
y ser testigo, partícipe de su mutación,
de cristal a acero corroído.
Evidencia de la cobardía para expresar
el fuego secreto, ese que he condenado
desde el principio sólo porque hoy
me sabe a agruras, porque,
¿quién puso aquellas manitas
amarillas en tu agrio seno?,
¿quién la condujo así a su ruina?:
Yo, tras mi parapeto de asco bilioso,
a ambos los saludo desde
mi telescopio de azúcar.

Hay cosas que nunca deberían decirse.
¿Te imaginas que yo hubiera dedicado
unas pocas palabras desde mi fuego?
Nada tan anormal como la felicidad,
nos impide enfocar las cenizas
en su justa dimensión.
Por eso actué con prudencia
y hoy sigo callado, aquellas manitas
estan resecas y tú te bebes la vida
mientras me concentro en mi Nada
esperando a desaparecer,
junto contigo.

SALMAN RUSHDIE DIXIT

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…hay un pequeño número de grupos, tan pequeño que lo podrías contar sin que te faltaran dedos, que se te meten en el corazón y se convierten en parte de tu forma de ver el mundo, de cómo dices y comprendes la verdad, incluso cuando eres ya viejo y sordo y ridículo. En tu lecho de muerte los oirás cantar mientras te deslizas por el túnel hacia la luz. Shh… Sha-sha… Sha-la-la-la-la… Shang-a-lang, shang-a-lang… Sh-bum… Shup… Shup… Shh. Se acabó.

El suelo bajo sus pies. Pag. 196.

March 11, 2008

SICK OTAKU

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Entrevistador: ¿Cuándo empezaron a interesarte el manga y el anime?
Sick otaku: Pues desde que estaba morro y nos llevaban a los tianguis y veíamos cosas como camisetas y revistas sobre las series que pasaban en la tele, como el Astroboy y Fuerza G y los Thundercats, que ya sé que no es anime pero se le parecía y todavía no salían Los Caballeros del Zodiaco y a mi y a mi hermano nos gustaban Los gatos samurai, que eran una producción junto con Japón y también Robotech cuando empezaron a pasarlo en Caritele y El Capitán Centella que era de lo que podíamos ver por el canal 32, o sea el 5 de México, ¿no? y cuando íbamos a comprar las revistas de Club Nintendo o Videotips, ¿te acuerdas de esa?, salían un montón de cosas sobre las caricaturas japonesas, sobre todo noticias de juegos que salían allá en japonés y que nunca llegaban acá y que estaban basados en animes que tampoco sabía que se llamaban así porque eso de decirles anime acá es algo bien nuevo.

Entrevistador: ¿Consideras que el conocimiento y posterior afición al anime se desarrollaba como consecuencia del consumo de videojuegos y su literatura relacionada, o acaso era algo paralelo?

Sick otaku: Mira es que no había otra cosa. Te estoy hablando de hace como unos 18 o más años y casi nadie hablaba del anime. Donde más teníamos info era en las revistas y yo me daba cuenta de que en las españolas como Super Juegos era en donde más hablaban del anime y yo me acuerdo de que había una sección que se llamaba “Big in Japan”, creo, en donde incluso platicaban con gente de Gainax o colaboradores de Miyamoto o con él también, que siempre era gente de la industria que vendía licencias de los animes, muchas veces.

Entrevistador: Entonces, ¿cuándo empezaste tú mismo a hablar de anime?
Sick otaku: Fue más o menos cuando entré a japonés, o sea, yo ya conocía la palabra por las revistas pero allá todo el mundo sí la utilizaba y pues ya como que se abría otra onda diferente porque mucha gente coleccionaba VHS’s con anime y además me empezó a gustar ver que traían manga en japonés, se me hacían bien curas y se los compraba pero no los leía.

Entrevistador: ¿Y por qué decidiste entrar a estudiar japonés?
Sick otaku: Mira, era una onda rara porque yo no tenía mucha idea de Japón o sea que sabía del país pero yo no lo había investigado lo suficiente pero una vez pasó una cosa bien loca porque yo había ido antes a francés porque quería conocer allá como capricho nomás pero a mí me pasó que me interesaba mucho en esos años toda la cosa esa de los videojuegos y me acordé de esos corresponsales que tenía la revista española que vivían y trabajaban en Japón casi nomás para que reportearan las principales convenciones de Tokio y Osaka y pues de pronto, acá muy personal te lo digo, a cada parte donde iba quería verle cara de Tokio, no sé si me entiendas, pero más o menos así, y pues por eso me decidí un día que fui a la Toys R Us y me imaginé que estaba allá. ¿Te suena muy raro?

Entrevistador: No tanto, y dime, ¿fue en la escuela, estudiando japonés, donde te volviste realmente fanático del manga y el anime?

Sick otaku: No, no, o sea, ya te dije más o menos de dónde viene el que me guste, pero allá me encontré con más gente interesada que además hablaba de otras cosas y tenía más conocimientos. Había algunos de plano tocados. Y pues, la verdad es que puros freaks y casi no se hablaba nadie pero de todas manera podían armar buenas discusiones sobre temas bien ridículos y el extremo fue sobre las cartitas de Yu-Gi-Oh! que es lo que me cae más gordo pero antes fue sobre los colores de las distintas versiones del Pokemon para Game boy y un par de morras sobre los Tamagotchis, era la época, ¿no?, pero a mí no me interesaba y por eso cuando salió esa onda los otakus y me acordé del japonés pensé que entonces nunca había sido un otaku pero luego pareció que entraba en eso porque había veces en que yo no podía pensar en nada que no fuera Japón, tú sabes, ¿no?, y no era nada en particular pero como que era una idea que me flotaba, como que yo tenía la sensación no de que allá todo fuera mejor pero sí como que pasaban cosas raras que ni sé como explicar. Todo eso pasó en un periodo como de un año y medio.

Entrevistador: ¿Y crees que las historias que encontrabas en el manga y el anime te ayudaban a clarificar esa especie de fantasmagorías o ideas incompletas, como si las hicieran más reales a través de los argumentos?
Sick otaku: Pues no sé, a lo mejor, pero es que yo los veía yo creo que porque se me hacía más fácil que leer un libro de historia de Japón, porque al final de cuentas, total yo como que sentía que esas personas que vivían allá eran, aunque creo que se oye mal decirlo, como que mejores, ¿no?, y está raro porque yo siempre he tenido claro que todos los humanos somos iguales porque yo nunca he sido racista pero por alguna razón más abstracta yo sentía que los japoneses que aparecían en un anime o en un libro de historia eran tan diferentes que eran más especiales y tenían cuentos más interesantes y hasta vidas más bonitas, y ahí fue donde me fui hasta la fantasía al grado de que todo para mí tenía que ser japonés y como que me regresé, te estoy hablando de poquito después de que había entrado al japonés, al punto original en donde yo quería sustituir muchas cosas con esta idea y por eso veía anime. Por ejemplo, me molestaba mucho ir al sushi y ver que el que lo preparaba era un mexicano. Como que era una contradicción gruesísima.

Entrevistador: ¿Esta sustitución de la realidad te implicaba un alejamiento de las cosas y la gente que te rodeaba y, de ser así, ese fue el proceso que te llevó a ver sólo anime y pensar siempre en Japón?

Sick otaku: Hmm, no te entiendo bien, mira, o sea, yo quería hacer que las cosas se parecieran a lo japonés porque me daba mucha curiosidad y porque yo quería sentir un poquito como las personas se sentirían allá. Ahora me acuerdo de eso y como que no tiene mucho sentido tal vez porque he leído más pero yo cuando hablaba en el foro con algunas personas que habían viajado a Japón me incomodaba mucho que lo tomaran como un viaje más y no contaran las ideas que tuvieron y las sensaciones que sentían por estar allá, contaban su viaje pero no de sus sentimientos y entonces empecé a pensar que todo eran imaginaciones mías y por esas fechas, como un semestre antes de terminar el japonés me peleé con mi mamá y mi tía porque no querían poner el Sky porque yo quería ver el canal NHK y me acuerdo de que me encerré y hasta lloré, es neta, neta, porque como que me estaba perdiendo de algo buenísimo pero ni modo. Después descubrí las películas y pasé más tiempo en mi cuarto.

Entrevistador: ¿Terminaste los seis semestres de japonés completos, recibiste tu certificado
?
Sick otaku: Hai! (Risas)

Entrevistador:¿Y ya te sientes preparado como para sostener una conversación en japonés y para leer los kanji de un periódico, por ejemplo?

Sick otaku: Huy, n’hombre, qué esperanzas…

Entrevistador: ¿Y eso por qué?
Sick otaku: Mira, es que a nosotros nos dijeron que cuando termináramos los cursos íbamos a tener el nivel de un niño de tercero de kinder allá, que había que seguir practicando siempre, yo la verdad como en ese momento no tenía Internet porque de todas maneras estaba apenas de aficionado moderado, digamos, quise seguir más que nada para seguir viendo a los compañeros que tenían VHS’s o DVD’s, aunque no siempre platicábamos mucho, a veces pienso que era sólo como ir a la Blockbuster pero en una de esas hasta terminé y ya no me acorde tanto de los libros.

Entrevistador: ¿Fue cuando te volviste más ermitaño?
Sick otaku: Sí, ándale, como desde quinto semestre y hasta que terminé el japonés.

Entrevistador: Quisiera volver sobre lo que dijiste de las películas, ¿llegó un momento en que las películas japonesas con actores reales sustituyeron al anime o fueron un complemento?
Sick otaku: Complemento porque sí me llenaron de nuevas ideas pero sí me separé un poco del manga y el anime recién terminé porque tras la salida del japonés la pérdida de contacto con algunos ‘ora si que otakus fue muy abrupta y me quedé en el Messenger con gente como que más avanzada técnicamente que sabía bajar películas completas y buscarles sus subtítulos. Y eso que éramos graduados de cursos de japonés! (Suelta una carcajada) . Y bueno, me dediqué a verlas y me gustaron porque como que me sentía más cerca de esas personas así como ya te lo he explicado, que creo que era mi intención.

Entrevistador: ¿Cómo vivías esas historias a nivel personal, en tu imaginación, haciéndote partícipe de ellas, y qué inquietudes te provocaban, lo mismo el anime que las películas?

Sick otaku: Pues bien suave porque uno siempre quiere sumergirse en ondas así para cambiar las cosas y vivir cosas nuevas, por ejemplo, yo me olvidé de los videojuegos y me puse a ver puro anime como Lain pero ya después Berzerk y Monster, que son una diferencia y ya como que después uno empieza a exigir y yo ya ni veía los animes de tele abierta porque empecé a recibir muchas influencias y entonces yo me identificaba con los personajes y me pasaba algo curioso que era que yo quería escribir las historias pero no me salían, o sea, yo nunca he leído mucho pero me imaginaba historias diferentes de esas pero nunca hice fanfic ni nada de eso porque yo quería escribir algo más grande pero nunca me salió así que igual me la pasé así nada más viendo, además porque hablar con los compas que sí estaban más idiotizados, otakus ahora, ¿no?, me ayudaba a hablar de mis inquietudes y pues eso ya me calmaba, y esas fueron las fechas en las que estaba más obsesionado con ir a Japón y empecé con lo del Visual Kei pero sobre todo música tipo L’Arc en ciel y cosas más góticas que después dejé y me salía a escuchar la música y cuando pasaba un avión me imaginaba que iba para allá y etcétera. Además también me enamoré de la Yui Ichikawa porque se me afiguraba que se parecía a Lain.

Entrevistador: ¿De qué época estamos hablando y cuáles fueron los eventos que tú consideras que detonaron, externamente, esta ansiedad?
Sick otaku: Pues cuando salí del japonés regresé a titularme y todo eso en un año y no conseguía trabajo, más o menos a eso te refieres, ¿verdad?, y porque yo quería algo que me dejara tiempo libre para a lo mejor estudiar otra cosa y seguir con lo del anime, obvio, pero acá en la casa todo normal. Yo diría que todo lo que me pasaba era nada más aquí en mi mente y eso era todo, así me entretenía yo solo porque lo más importante fue que pusimos Internet poquito antes y yo ya estaba enganchado con los foros y estaban suaves pero nunca me han gustado las ondas más radicales como lo del cosplay que salen mucho ahí, yo creo que porque nunca he ido a una convención aparte del Geek Fest.

Entrevistador: ¿Y no platicas con otros otakus, entonces?
Sick otaku: Sí, pero sobre todo a través de las redes de los foros y un poquito con la gente del japonés pero cada vez menos, que era lo que hacía antes, nada más discutir ellos babosadas y sacarles material como tú le dices pero lo demás ni al caso. Están locos. Bastante hay ya en los foros.

Entrevistador: ¿Cómo se encuentra en este momento tu interés por la cultura japonesa?
Sick otaku: Muy bien, gracias.

Entrevistador: Quiero decir, ¿sigues consumiendo anime y películas con los mismos objetivos o también ya lees más literatura o historia de Japón?

Sick otaku: Pues no, mira, de lo que se trata es que hay cosas que no me interesan tanto, por eso dudaba de esta onda del ser otaku porque por ejemplo en uno de los foros salía una morrilla que platicaba que una vez se había quedado horas, neta, horas, acariciando una bolsita de té verde que una amiga japonesa le había mandado desde allá y contaba que se emocionaba demasiado por tan sólo tocar, imagínate, algo que había estado en Japón, y yo creo que no tiene chiste porque lo mismo podríamos hacer todos tocando una pluma o un casete o un plato etcétera, no, no, aquí se trata de que cada otaku se vuelve loco con lo que quiere y yo tal vez con algunos animes que sí veo mucho. Desde que estaba en la secundaria y dedicaba un VHS a grabar sólo capítulos de Ranma ½ pero bueno, depende de cada quién, a lo mejor soy menos otaku de lo que parece pero a mi esos pedotes de obsesionarse con cosas así de chiquitas nomás no me entra. Porque es un superpedote, como lo de los japonesitos esos que leí en tu blog que se encierran durante años a jugar PS y a jalársela (Risas), o sea, es que en el fondo uno también quisiera pero eso no se puede, además de que no hay tanto dinero para que te mantengan y sin decirte nada, pero creo que la cosa es tranquila aunque a veces se sienta todo lo contrario, como desesperación, no sé, pero a veces me acostaba según yo a dormir acá bien noche y en silencio y me ponía a pensar que en ese momento pasaban muchas cosas en Japón y había actividades que las personas hacían allá y entonces sentía como un ardor en el pecho de ganas de ir allá y eso me cansaba mucho. Ya después como que aprendí a controlarlo.

Entrevistador: Sin embargo, te presentas como “Sick otaku”, eres un “Otaku enfermo”; a la hora de crearte este personaje, ¿qué parte de tu personalidad de fanático querías representar para que el mundo o, en este caso, la blogósfera te conociera e identificara, extrayéndote un elemento de tu, llamémosle, “otakuidad”, que me parece que superficialmente podría entrar en contradicción con las posturas que tienes hacia los fanáticos?
Sick otaku: Ah, caray, eso está muy raro, pero creo que eso salió una tarde que yo estaba muy aburrido y yo creo que estaba en un ataque de eso que te acabo de contar porque empecé a mandar spam a varios blogs de aquí de Mexicali, porque aparte a mí nunca me ha gustado eso de que hay una cultura fronteriza que perdóname pero yo no la veo muy clara y como que siento que todos hablan mucho de lo mismo mientras que los otakus de verdad no dicen nada de lo que deberían, ni siquiera saben escribir bien, ni modo, no les interesa. Yo creo que yo estaba así como que en mi desesperación porque ya, de plano, ya me quería largar, pero desde ese momento había cosas que me desanimaban mucho.

Entrevistador: Entiendo que te refieres a largarte a Japón, pero, ¿qué cosas eran las que te desanimaban?

Sick otaku: Sí, exactamente. Bueno, por ejemplo, que yo no tenía dinero, cómo no, y luego me acordé de que mi japonés no es bueno, y así nomás no y cosas así, y como que debe ser mucho muy diferente estar allá como que en plan de quedarse, yo no me lo imagino de verdad aunque eso pueda ser un sueño, como un sueño y un temor, ¿me entiendes?, y no te creas, eso es algo que muchos otakus no dicen, los babosos, porque siempre está el que no te guste o que no compatibilices o no consigas trabajo o no le entiendas a la gente, mil pedos, pero nunca lo quieren decir en parte, creo yo, porque una ley no escrita entre ellos que estudian japonés, y yo creo que ahí voy yo también, es que estudias japonés porque obvio que quieres irte para allá pero sobre todo porque dentro de que juegas mucho con estas fantasías como que eso es un síntoma o acaso la prueba de que lo tuyo va en serio y quieres formalizar tus intereses y eso a lo mejor es cosa de otakus acá como que más elevados, sobre todo por los que le siguen y le siguen y tienen constancia, yo nada de eso, y menos cuando empecé con el blog.

Entrevistador: ¿Cuál fue tu idea con ese blog?
Sick otaku: Más que nada divulgar un poquito sobre temas bien bizarros que me encuentro en el Internet como los otakus y las kogals que también me encantan y pues me sorprendí de que había mucha gente que para nada con el tema porque tenían ideas muy equivocadas sobre el manga y el anime y pues me empezaron a escribir y preguntar, pero no creas que mucho, porque el blog ya no lo actualizo y casi ya no recibe visitas de nadie.

Entrevistador: Pasemos a otro punto que me interesa mucho: tú me dijiste una vez que encontrabas una asociación entre las chicas que aparecían en series como Sailor Moon, desde luego, o Azumanga Daioh o tu adorada Lain o Kare Kano, como la esencia de la clase de mujeres lindas, tiernas y sobre todo sumisas que en realidad, como podemos comprobar haciendo preguntas por aquí y por allá, son las que los hombres quieren, como fantasías masculinas, en tu opinión, ¿el fandom se alimenta mucho de este fetiche, de este evidente deseo sexual?, pregunto porque tú lo mencionaste cuando citaste el caso de las kogals.
Sick otaku: Sí, pero es porque ahí está todo, y checa, toma el ejemplo de mi blog, y es que la idea aquí es que los otakus no son tan solitarios como parecen según la idea que muchos tienen, como tú también, ¿no?, muchos tienen novia, por ejemplo, ahora que si esa novia fuera Akane Tendo, ufff, qué mejor, pero muchos no lo admiten a menos que sean acá bien adictos declarados al hentai o que estén en confiancita con otro otaku y como que no todos se atreven empezando porque las novias son muy especiales y bueno, uno no puede entonces ver cualquier cosa, pero sí es cierto que eso es una idea que muchos tienen y quiero decir no los que son otakus sino el resto, esos batos que cuentan ese chiste, que me caga la madre en serio, de que se quieren coger a una japonesita para ver si ahí abajo también lo tienen horizontal. Pendejos! (Da un ligero golpe con la silla y se recarga hacia atrás y vuelve a acomodarse), no tienen una puta idea de lo que significan, ellos, o sea, viles machos, pero un otaku jamás te va admitir, así normalmente como te digo, de que sí trae ondas que van por ahí más o menos pero si pudiéramos meternos a crackear cuentas de correo de dos tres compas que conozco y que por ejemplo sí están metidos en la onda de las convenciones, podríamos ver que reciben esos boletines de encuentros románticos así como de japanzone.com, por ejemplo, a ver si se les hace realidad…

Entrevistador: Y sobre esto último, ¿es también tu caso?
Sick otaku: A ver, piénsale…

Entrevistador: Volviendo al asunto del blog y el fandom, ¿nunca te han dado ganas de ponerte a escribir respecto a tus intereses, como desde Lain o Monster, poniendo en el papel algo de ese mundo interior que desarrollaste?
Sick otaku: ¿Para qué?, yo creo que no tengo nada en particular qué decir, o al menos por el momento, porque ideas sí tengo pero está difícil porque ahora son como sensaciones como cuando veo anime o películas o a la Yui o cuando leo noticias sobre Japón, ¿sí me entiendes?, son como sensaciones que vienen y van y no están muy claras. Hubo un tiempecito cuando en el cable pasaban Cuentos japoneses de terror, esto ya te lo había platicado, que me senté a escribir una historia de un fanático que estaba bien Sick otaku! (Carcajadas) y que tenía fantasías eróticas, hmm, como que es lo que ya te acabo de decir, pero como que más violentas y cuando las pensaba después se hacían realidad hasta que le llegaban hasta a miembros, mujeres, de su familia, pero claro que yo le quería poner acá un montón de datos sacados del anime en una línea así como del tipo de la historia de Light Yagami en Deathnote pero como que son proyecciones mías, no sé, tampoco es algo que me preocupe y siempre esté pensando en hacer. Otra cosa que me pasó antes fue que me molestaban algunas cosas que pensaba, y no sólo sexuales, y así fue que me puse el nick este, como que estaba admitiendo algo que no precisamente me incomodaba pero que ya marcaba una diferencia, frente a mi hermano mayor, por ejemplo, que supuestamente ya está bien encarrilado con trabajo y todo, y entonces me acordé de los compas de allá del japonés no porque me haya convertido en un otaku tan grueso como los de ese tipo, lo aclaro, sino porque uno se va metiendo y metiendo en estas ondas y ya no sale porque aquí se está muy a gusto.

Entrevistador: En referencia a la cuestión local, ¿cuál crees tú que sea la diferencia entre otaku y geek?

Sick otaku: Ninguna, porque muchos no se dan cuenta de que en Japón ser otaku es ser geek y que el anime viene siendo como la pinche Guerra de las galaxias (Risas) y aquí todo se mezcla con cosas que a veces nada que ver con lo japonés, por eso yo te decía que marcaras toda esa diferencia en tu investigación, porque también eso es lo que vimos en el Geek Fest, que había de todo incluyendo al Jack Sparrow y a cosas de Nintendo que no tienen relación bien directa con el manga pero que van de plano siempre muy dentro de todo lo que esto del otaku y sus gustos aunque claro que siempre hay gente que tú identificas dentro de unas preferencias, ¿no?

Entrevistador: ¿Qué te parece el crecimiento que el fenómeno del manga y el anime ha tenido en esta ciudad de un par de años en adelante?
Sick otaku: Pues bien, ¿qué no?, se nota de que ahora ya hay mucho más para ver cada vez y que hay mucha gente interesada y tú ahí ves que luego luego se nota la fuerza que siempre tiene el Internet para organizar esos eventos.

Entrevistador: Desde tus conocimientos, ¿cuándo surge el otaku como grupo en Mexicali?
Sick otaku: Como grupo no sé pero yo entiendo que había un montón de gente enviciada con Los Caballeros del Zodiaco que era la que se iba al Tianguis del Caballito a comprarse esas cajas doradas chafas donde venía el monito por 20 pesos y que en la Sanborns los originales costaban 200, diez veces más, ¿verdad?, y estaban bien traumados con eso de jugar con los pinches monitos pedorros esos y no te estoy hablando de niños de primaria sino de mayores y yo sólo me acuerdo de algo parecido con las Tortugas Ninja y en las maquinitas con Street Fighter II pero esos eran superfenómenos que duraron mucho pero que se juntaron en un sólo momento y yo acababa de pasar a sexto año y después salió esa serie de Los Supercampeones y fue el acabose y cuando me volví a acordar fue cuando ya estaba hablándose más de anime pero como que en el mismo círculo y tampoco la gente ahí no había cambiado mucho.

Entrevistador: ¿Cómo es un día en tu vida en lo que respecta a tu afición?

Sick otaku: Hmm, últimamente he pasado más tiempo en aznmedia.com, bajando películas, muchas, siempre dejo la computadora prendida toda la noche. Hay gente aquí que ha dejado la computadora encendida durante un año, neta, neta, un año, y no pasa nada porque ellos sí que son acá bien profesionales (Risas) y yo sólo la habré dejado máximo una semana, lo que pasa es que a veces es un problema bajar todos los torrents que quieres y hay que esperar, pero siempre bajan, el problema en realidad es cuando el archivo no se puede codificar y ahí sí hago mis berrinches porque se me queda guardado ‘ora sí que para siempre en la computadora y en vez de bajarlo otra vez prefiero bajar otra serie o película, que es lo que más hago en Internet porque en el foro salen puras burradas y lo interesante prefiero leerlo y nadie lo comenta ya y lástima y también leo mucho sobre los nuevos sistemas, no creas que se me olvidó con el tiempo, pero eso del Wii y del XBOX ya no lo he seguido como lo hacía antes, porque mi última conzola (Risas, pronuncia con acento español) fue el Nintendo 64, imagínate, pero me sigue gustando mucho todo esto y un descubrimiento ha sido el YouTube que otros no me creen que no lo usaba y que qué baboso estoy pero neta que antes yo sólo veía los videos que me mandaban y ahora veo series muy buenas, algunas a veces en japonés pero no importa, hay un montón de info ahí y lo último que había visto eran esos videos de Explosión anime con la tipilla esa que va por los vagones del metro de Tokio juntando los mangas que deja la gente y eso es lo que quería decirte cuando te dije lo cuando se sustituye la realidad, que me gustaría estar en una situación así aquí ya que por ahora no puedo ir para allá y por eso también uso los videos, y las películas cómo no, no sé si a ti te pase esto pero a mi desde chiquito me encantaba encontrarme en la tele películas japonesas o, más raro, algún programa o serie porque eso como que le daba un saborcito bien especial al día, no sé, no sé, a ver, ¿te acuerdas de un programa para niños que pasaban en cable hace un chorrototal, más o menos en la época de Los Supercampeones, pero en cable te digo, donde salía una señora con pantalones verdes y cara de viejita aunque no creo que estuviera tan viejita y un sombrero de pico?, ah pues, a mí me encantaba porque tenía un aspecto bien raro, todo el programa, ¿no?, y lo hacía la NHK, es obvio, y salía una traducción al español pero yo imaginaba la voz de la persona en español como si fuera japonesa y todo bien raro, no sé, lo mismo con las películas de Kurosawa que las estaba pasando el canal Fox y los animes de Tezuka como Kimba, el león blanco que después Disney se lo fusiló en El rey león que eran la cosa más básica pero por eso eran buenos, como Evangelion en su momento que no me gustaba mucho más que cuando la acción se desarrollaba en la vida cotidiana de sus personajes, que es lo que yo busco en un buen anime, más que otra cosa, como lo demasiado fantástico, que yo tengo mis propias fantasías, y por eso no me gustan los Mechas.

Entrevistador: ¿Cómo te visualizas dentro de 10 o 15 años y en qué medida seguirías siendo otaku como una condición que influyera en tu vida?
Sick otaku: Está difícil, yo no sé qué tanto cambie, puede que no mucho, ya ves como dicen que son los otakus pero no es algo en lo que piense mucho que digamos, y pensaba que porque no me interesaba pero no es eso, es que no me imagino, la verdad, claro que espero seguir viendo buen anime y leyendo un poquito más sobre Japón, no sé si vaya, ojalá que sí, pero como ya se han pasado esos momentos de desesperación que te decía pues quién sabe así que no molesta pensar que no pero de preferencia sí, ¿verdad?, como sea, ojalá que todo lo del manga y el anime saque buenas cosas sobre todo ahora que dicen que van a cambiar la animación a formato computarizado que yo lo detesto y creo que acabaría con todo lo bonito que es el manga, así que espero que ni yo y ni el anime cambiemos demasiado. Y creo que es todo lo que te puedo decir sobre esto.

Entrevistador: ¿Alguna vez volverás a activar tu blog?
Sick otaku: Yo creo que no, bueno, yo antes lo veía como un servicio sobre todo porque además de informar me encantaba poner fotos de japonesitas perfectas, nada porno, ¿ok?, sólo morritas bonitas posando, pero hay un montón de servicios para eso en Internet, ya sea en Yahoo! O en Google o los mismos BBS japoneses. Si es lo que más hay en Internet. Así que no lo creo, además ya una vez, cuando lo hice, había batos pendejos que me escribían en los comments de las japonesitas unas porquerías que no me gustaban ni me gustan ahora. Simplemente que esas no son las cosas que pienso yo, aunque haya sido quien puso las fotos. No es lo que yo intento buscar cuando hago eso. Yo veo las cosas diferente.

March 5, 2008

FLASHBEAGLE

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Una absoluta maravilla que, tontamente, creí que nunca podría volver a escuchar:




Notita misteriosa: Mis queridos alumnos de Análisis de Nuevas Tendencias II, este videoclip vale más que todo Heidegger.

March 4, 2008

SOBRE LA TEORIA SOCIAL HOY

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Ambos autores se interesan en aclarar de entrada que la teoría social no pertenece a una sola corriente o tendencia en la producción de estudios y anotan que a partir de la Segunda Guerra Mundial hubo perspectivas lógico-filosóficas que se volvieron dominantes a causa del interés por definir lo más claramente posible aquello que podía denominarse científico insistiendo en la verificabilidad de los conceptos y proposiciones en camino de la construcción de teorías de corte hipotético-deductivo.

Puede decirse que hay una cercanía evidente entre métodos de análisis social y tradiciones de la filosofía del conocimiento que muestran que el Erklären (explicación en función de leyes causales) y el Verstehen (comprensión del significado) se hallan cercanos en la medida en que se observa que este último forma parte constitutiva de todas las cuestiones relativas a la interpretación del significado y esta implicado en todas ellas.

Los autores advierten que los capítulos que integran al libro se dedican a trabajar la cuestión de la naturaleza de la ciencia social, si es que esta es una ciencia, y se menciona en esta búsqueda a los instrumentos propuestos por Turner, Homans y Munich desde el positivismo lógico que predicaría la necesidad de leyes de subsunción y sistemas axiológicos deductivos, en tanto que el oscilamiento a que obliga la variedad de enfoque del libro lleva a repasar al interaccionismo simbólico con Hans Joas, quien señala la naturaleza pragmática, situacional y construida de la acción, que haría imposibles la existencia de leyes y generalizaciones atemporales.

Además, John Garfinkel se niega a evitar a la “ciencia” en la ciencia social bajo un supuesto similar, siguiendo con Thomas Wilson, Ira Cohen, Jeffrey Alexander y Anthony Giddens, quienes, según se aprecia, mantienen que la ciencia social es fundamentalmente diferente de la ciencia natural, rechazando toda posibilidad de descubrir leyes de la vida social.

En la variedad de opiniones, atendiendo a Giddens y a Turner, los compiladores, existe un claro rechazo crítico al “positivsmo lógico” y un panorama de su generalización frente a casi todas las pretensiones de explicación causal de los fenómenos sociales, y un caso ilustrativo puede ser el capítulo de Cohen que extrae todas las implicaciones de la teoría de la agencia en Giddens y menciona la posibilidad de destacar las potencialidades constitutivas de la vida social, posición compartida en parte por Immanuel Wallerstein y Ralph Miliband, quienes no consideran que sea necesario discutir si la teoría social ha de tener un carácter universalista o particularista.

Existe también la controversia sobre las preocupaciones primordiales de la teoría social y en la liza se hallan la recuperación del microanálisis, la interacción en contextos situados, la revalorización del macroanálisis, el deduccionismo que defiende Homans, la invocación a los clásicos que pide Alexander o la etnometodología de Heritage.

En lo referente a las preocupaciones sobre el desarrollo ulterior de la teoría social, Anthony Gidens y Johnathan Turner afirman que los caminos para hacerla progresar se siguen desde el compromiso con un particular objeto de estudio y una filosofía concreta de la ciencia social y afirman que teorías distintas pueden defender implícitamente una estrategia de elaboración teórica similar.

Como conclusión, los autores-compiladores de esta obra repiten acertadamente que la teoría social es una empresa sumamente variada en la que existen desacuerdos acercas de algunas de sus cuestiones más básicas: el tipo de ciencia social posible, su objeto y sus métodos, agregándose que dicha teoría se encuentra en un estado de fermentación intelectual que se intenta mostrar en los distintos textos presentados en el libro.

March 1, 2008

EL CANAL: 633K 5P33K

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Badbit

Contando con la presencia de Inés, Sgenius y Oscar, dentro del café 01-800 se logró una especie de “disectación” del especimen conocido como geek. Un ser obsesionado con un tema en específico, incansable investigador y sabelotodo nato (y porqué no, a veces molesto e inadaptado social) , pero de increíbles habilidades e intelecto. También discutimos un poco la parafernalia asociada con todos nosotr… ellos. Puedo afirmar, sin lugar a dudas, que logramos acceder al Zeitgeist geek, je je.

Descarga este episodio de aquí.

AVISO: Se nos está acabando el espacio de almacenamiento de Podomatic. Eso significa que tengo que tomar una de varias desiciones. a) Tengo que comenzar a borrar viejos episodios para hacer lugar para los nuevos. b) Tengo que pagar para continuar subiendo. c) Debo dejar de hacer el podcast. d) Tengo que abrir otra cuenta, perdiendo todos los suscriptores actuales. En fin, este es un pequeño llamado de ayuda para ver si alguno de los lectores posee algún servidor en donde se pueda subir esta cosa para ponerla al alcance de todos, y si de pura casualidad es tan amable como para donar el ancho de banda y espacio de almacenamiento. Yo no gano ni un centavo haciendo esta cosa, y tampoco me gustaría que me costara todavía más. Si por ahí alguien se anima, se lo agradeceré con toda el alma.

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Notita: Amigos, disfrútenme durante mis cinco minutos iniciales haciendo gala de una elocuencia y una claridad de ideas que, de verdad, me han dejado frío en cuanto me he oído, snif…

February 25, 2008

OTAKUS VS. MACHOS ALFA

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La concepción tradicional de las contraculturas como agrupaciones eminentemente juveniles pasaría por el entendimiento de su composición como culturas subalternas que presentan oposición entre sí por la delimitación de territorios pero en esencia de identidades, un asunto que en lo personal me recuerda las batallas entre mods y skinheads primitivos en la Inglaterra de los años sesenta, si bien aplica para cualquier caso. Si volvemos a un ejercicio freudiano de psicología “inversa”, vemos que no es tan alocado pensar en los antiotakus como otakus frustrados: yo mismo quisiera ser un otaku con su habitación tapizada de anime y merchandising, y en ese proceso me encuentro, y por eso me resulta complicado, a un nivel de comprensión personal como fanático, digerir la crítica pueril de muchos amargosos que condenan a este riquísimo fenómeno que aún no ha sido correctamente abordado por los Estudios Culturales y que yo mismo quiero tratar de manera que pueda volverlo más estudiable y más respirable desde el campo de la teoría.

Sociológicamente hablando, e inspirados por acontecimientos campales que incumben a las luchas entre culturas subalternas como los mods, los skinheads, los maras o los Panchitos, podemos volver al punto de la elaboración de un discurso y, siendo esto un punto que acelera los corazoncitos de los culturólogos que parecen cruzados con sociólogos duros, encontrar en esta postura ideológica la esencia de la identidad que se pretende defender con los recursos que se tengan en el momento, con argumentos de la misma forma elementales y hueros que no nos llevan a ningún lado a menos que nos propongamos un sabroso ejercicio etnográfico, y en la gozosísima cyberetnografía que nos puede ofrecer una mañana de trabajo en YouTube vemos a los campos vivos, a las manifestaciones de la subalteridad actuando en un amplísimo escenario que los pinta de cuerpo entero… y yo los he disfrutado como nunca imaginé:






MI PEQUEÑO DEPOSITO DE FETICHES TOKYOTAS LV - Los principios de una idol

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Wota.tv

“Kiyoku, Tadashiku, Utsukushiku”, 清く正しく美しく traducido como
“Pureza, Honestidad, belleza que surge del interior”, es la base del movimiento “idol” japonés y el “motto” de todas aquellas organizaciones “idol” que buscan ser respetables.

En la sociedad japonesa, ésta frase la emplean muchas organizaciones y empresas que buscan la excelencia y la calidad moral de sus servicios. En el mundo de las artes, las intérpretes y actrices femeninas de la escuela de teatro TAKARAZUKA siguen éstos principios, cuya inscripción se encuentra grabada con letras de oro en la entrada de su centro de formación teatral.

Para el mundo “idol”, heredero de la escuela Takarazuka y de los principios éticos japoneses tradicionales, éstos principios deben ser igualmente cuidados y respetados por las idols que ingresan a las agencias que instruyen sobre éste género musical, y las agencias deben ser muy cuidadosas en establecer claramente las reglas que aplican a ésta forma de arte.

“Seifuku Koujou Iinkai” 制服向上委員会, una de las organizaciones idol más recientes y populares en Japón, lanzó en 1993 el tema “Kiyoku, Tadashiku, Utsukushiku”,mostrando las bases del movimiento idol en una época (los 90s) donde el género musical estuvo seriamente en crisis y amenazado por las influencias musicales occidentales. Una época en la que también se comenzó a usar el término “idol” de manera indiscriminada ya sea para referirse a cualquier modelo en bikini de revistas o para efectivamente idols que seguían los principios idol tradiciones, lo que ocasionó un serio desprestigio al término y una seria confusión en la clasificación de las artistas, misma que continúa ocasionalmente hasta nuestros días.

La escuela takarazuka comienza a finales de la restauración Meiji, como una respuesta japonesa para frenar las influencias occidentales “degradantes&#